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Caviar: cabaret berlinés, transformismo y glamour

Enrique Pfaabenrique.pfaab@diariouno.net.ar

“Acabo de cargar 200 trajes en el camión, para ir a Mendoza. Uno de ellos sale $20.000. En otra escena, que dura dos minutos y medio, hay $50.000 sólo en la tela. Pero yo no tengo auto y no me interesa. Vivo para esto”.  El director Walter Soares dice esto, mientras pone en marcha lo que podría definirse como una mudanza de Caviar hacia Cuyo, el legado del recientemente fallecido Jean François Casanovas, que el jueves, viernes y sábado próximos se presentará en el Arena Maipú.Soares, que se define como el heredero natural de Casanovas, dice que “es imposible definir a Caviar. Hay que verla”.
Entonces, apenas queda presagiarla con datos: una hora y veinticinco minutos, 27 escenas, 9 artistas, 150 cambios de vestuario. Música que va del tango al mambo, pasando por escenas de películas. Una impronta de music hall, cabaret berlinés y el uso teatral del transformismo. Escenas breves, que cuentan vivencias eclécticas y universales que transportan al espectador a mundos mágicos, exóticos y alucinantes. Personajes entrañables, aterradores, surrealistas, inolvidables. En resumen, humor, buen gusto y enorme calidad.“No hubo ni hay nada parecido a Caviar. Alguna vez Botton Tap quiso hacer algo parecido, pero siempre fueron cosas surgidas desde lo mediático. Jean nunca se sintió cómodo con eso y alguna vez quiso hablar eso con Aníbal Pachano, pero el encuentro nunca se hizo”, dice Soares.“Lo que ocurre es que nadie quiere invertir tanto trabajo, tanto esfuerzo y dinero en un espectáculo. Por eso Caviar tiene un público exquisito, que busca un espectáculo de calidad absoluta”.El director explica que Caviar, espectáculo y compañía, es “pasión, amor, delicadeza, es exquisito e inteligente. Es arte, en definitiva” y cuenta que “nuestros ensayos son de días enteros, de un trabajo muy intenso” y que por eso “esta obra no es un espectáculo fácil de vender”.Casanovas puso a Caviar en escena, por primera vez, a mediados de los ’80 y revolucionó la noche porteña. A partir de allí, con algunos cambios de elencos y de modificaciones sobre el escenario, se ha transformado en un ícono, imposible de comparar.“Hoy volvemos al principio, a la esencia, con gente que está desde el comienzo y con otra que se ha sumado. No somos un grupo de gente, somos una compañía de teatro y queremos que las nuevas generaciones conozcan Caviar”, cuenta Soares.Sostiene que hoy “hay muchos transformistas, que trabajan en cualquier pub haciendo chistes subidos de tono. Yo no los desmerezco. También me tocó trabajar en lugares así. Pero esta producción no es eso. La gente joven, que no nos conoce, no debe creer que lo nuestro es algo que se parece a eso. Tienen que ver Caviar y se van a encontrar con algo exquisito e inteligente”, concluyó Soares.Noches de Caviar Cuándo:  16, 17  y 18 de julio, a las 21.30Dónde: Arena Maipú (Emilio Civit y Maza, Maipú)Entradas : $180, $250, $300 y $400

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