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El talentoso actor maipucino, que triunfa en la televisión, trae un musical el fi n de semana que viene. Y un día Nico se fue lo coprotagoniza junto con Tomás Fonzi.

Caponi juega de local por primera vez

Carolina Baroffiobaroffi o.carolina@diariouno.net.ar

Cuando Marco Antonio Caponi todavía vivía en Mendoza, lejos estaba de él la idea de convertirse en actor. Sus inquietudes de niño y luego sus estímulos adolescentes pasaban por otro lado que nada tenían que ver con un escenario o un set de filmación, en cambio se relacionaban más con las sumas y restas. Quizás creía su familia que el chico iba a destacarse en las ciencias exactas. Sin embargo, su camino tomó otro rumbo una vez radicado en Capital Federal.

Allí, pegado a la humedad porteña, descubrió su vocación. O por lo menos la certeza de saberse plenamente feliz entre telones rojos o cámaras en "rec". Mil kilómetros lo separaban de su Mendoza natal y también de su errático destino matemático. Ni ingeniero ni profe de educación física. La premonitoria mirada de un maestro como lo era Esteban Mellino (el profesor Lambetain) reveló su camino. Y con 21 años partió becado a la Capi para estudiar teatro. Su formación con grandes del arte dramático como Raúl Serrano y su permanente búsqueda de oportunidades lo llevaron en un año a tener sus primeras apariciones televisivas en tiras como Son de Fierro o Los exitosos Pells. Más acá en el tiempo, llegaría el papel de Lucas Leiva para Herederos de una venganza, la telenovela con Luciano Castro y Romina Gaetani. Y de ahí, el éxito. Graduados y Los vecinos en guerra no hicieron más que alimentar sus ingresos y su fama nacional. En el medio, poco cine y teatro le permitía desarrollar la TV con sus intensas jornadas de grabación. Aunque Caponi se daba su tiempo para filmar un par de películas durante esos años y también subirse a la escena porteña. Quizás la experiencia que mejor atesora sea la de haber compartido cartel con el célebre Alfredo Alcón en la obra Filosofía de vida. Y mientras llegamos a su presente, aquí, a la vera de la cordillera de los Andes, Marco Antonio Caponi nació, creció y gestó ese sentimiento inmaculado de sentirse mendocino de pura cepa. Entonces, no es un hecho aislado ni un detalle menor que se embarque en la gira nacional de una comedia musical y que sea de esa forma su debut en la tierra que lo parió. “Y... es especial. Va a ser la primera vez que pise un escenario en Mendoza. Ni siquiera he ido mucho a ver teatro mendocino”, confirma Marco Antonio Caponi, quien el próximo sábado 14 presente en la Nave Cultural Y un día Nico se fue, musical que protagoniza junto con Tomás Fonzi, en un elenco de 22 artistas entre actores y músicos en vivo, dirigidos todos por el experto Ricky Pashkus y con música de Ale Sergi (Miranda!). Música para tu vida La obra es una adaptación del periodista y escritor Osvaldo Bazán sobre su propio cuento autobiográfico. Es su historia. Y para encarnarlo en escena está el maipucino. “Sí, yo hago de Osvaldo y Tomás hace del Nico del título. Se trata de una historia de desamor. Es una especie de soliloquio o monólogo en el que mi personaje empieza a contar su vida y aparece en escena su mente, y así se  va desarrollando la cosa. Estaría bueno que la vieran todos, los actores de Mendoza y el público en general, porque trata el tema de la igualdad y es un musical, género que imagino no abunda en la cartelera mendocina”,  aporta el talentoso actor. Y vuelve al punto clave de la entrevista. “La verdad es que estamos a mil con la gira, de jueves a domingos de ciudad en ciudad. Pero la función en Mendoza es diferente para mí. Lo vivo con los nervios de ver con qué reacción  me voy a encontrar, imagino una platea llena de familia y amigos y de gente que me conoce por la tele pero que nunca me vio en vivo y en directo. Espero les agrade mi desempeño”, dice, y suelta una disimulada risa. Dice que no sabe bailar ni cantar Tal vez Marco hiciera referencia a su primer rol en un musical, a lo que se suma la interpretación de un gay. El tema de la homosexualidad no parece haberle costado para nada, y justamente le gusta que la obra trate una  relación entre dos hombres para promover la igualdad y naturalizar más la cuestión. Su papel fue elogiado por la crítica porteña, tanto desde lo actoral como por su baile y canto en escena. “No soy un actor de comedia musical ni me formé para eso”, aclara de antemano. Y lo hace para desempolvar un poco el mito de rigurosa preparación que requiere más ese género que el dramático. “Es un género muy respetado. Está claro. Pero yo soy un actor dramático soy cualquier actor que pude hacer un musical. No sé cantar, no sé bailar, y acá me ves, subido a un micro llenando funciones con Y un día Nico se fue. Por ahí los actores creemos que es imposible hacer un musical, y no es así”, sentencia a cara lavada. –Entonces, ¿cómo llegó el musical a tu vida?–Yo lo veía muy alejado de mis posibilidades. Pero al segundo llamado que me hace Ricky Pashkus para proponerme esta obra dije que sí. (N de R: su rol antes lo asumía Walter Quiroz). Ahí acepté. Encima, fueron sólo 20  días de ensayos y salí a la cancha. Por suerte todo salió bien. Me encanta la experiencia, a lo que se suma hacer una obra escrita por alguien que está tan cerca de nosotros como es Osvaldo Bazán. Él se anima. Se tira a la  pileta como un aventurero de historias que merecen ser contadas. Y del otro lado, estamos nosotros, dispuestos a zambullirnos en su travesía. Todo por amor La comedia musical Y un día Nico se fue inicia en Mendoza su gira nacional. La función es este sábado 14, a las 22, en la Nave Cultural (España y Maza, Parque Central, Ciudad). Entradas a la venta: $230, $180 y $150. Trata el romance malogrado entre dos hombres, recorriendo todas las etapas de cualquier historia de amor. El dato Un musical autobiográfico que da sorpresas. El libro del periodista Osvaldo Bazán, publicado originalmente en 1999, se convirtió en comedia musical gracias al trabajo de Ricky Pashkus – quien la dirije– y la música de Ale Sergi. En algunas funciones, el elenco invita a una persona que juega de local para subirse al escenario. ¿Lo harán en Mendoza? 22 artistas en escena integran el elenco de este musical, encabezado por Marco Antonio Caponi y Tomás Fonzi, que cuenta con una orquesta en vivo. “Me gustaría generar teatro que llegue a Mendoza” Muchas cosas despertaron en Marco Antonio Caponi el musical Y un día Nico se fue. Entre ellas, su afición por la música y sus ganas de formar una banda con parte de los músicos de la orquesta que toca en la obra. Pero más allá de este proyecto, que pese a que sea incipiente ya sueña con presentarlo en Mendoza, también anhela otros sueños relacionados con su terruño. “Me gustaría generar teatro que llegue a Mendoza. Esto de ir ahora con un musical espero que sirva para hacer cosas en Mendoza. Tengo ganas de armar obras independientes y sacarlas de gira y así volver siempre a Mendoza”, cuenta y cierra: “Todo lo que sea colaborar con la cultura, bienvenido”. Respecto del teatro independiente, Marco Antonio Caponi no está muy conectado con la realidad local. Pero sí con la porteña. En un par de meses piensa estrenar en Buenos Aires El acto gratuito, producción independiente que dirige Luciano Cáceres y en la que actuará junto con su mujer, la actriz Carolina Barbosa. Caponi anuncia que El acto gratuito llegará con ellos a la provincia antes de fin de año. En pareja desde hace más de seis años, el actor también comparte las cámaras con Barbosa. Juntos comenzaron hace unos días el rodaje de la película Pasaje de vida, una coproducción argentino-española cuyo estreno está previsto para el primer semestre de 2015. Se trata de un thriller político dirigido por Diego Corsini (Solos en la ciudad), en el que Caponi comparte roles protagónicos con Ricardo Chino Darín. “Es un placer trabajar con mi mujer y con el Chino, porque soy muy amigo de él. Así estoy con eso, rodando de lunes a miércoles, y de jueves a domingo con la gira del musical (Y un día Nico se fue). En breve llegará también la obra El acto gratuito y quiero armar una banda con los músicos de esta comedia musical... Estamos viendo”, resume el actor de 30 años, mientras viaja con el elenco en el micro de gira hacia un destino del Gran Buenos Aires. Antes de colgar, al otro lado del teléfono se cuela el sonido de una guitarra y voces que intentan un canto espontáneo. “Acá es así, la pasamos bárbaro girando, sólo nos falta el fogón”, se despide.

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