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Burman y un estreno de lujo

Ramiro Ortizuno_escenario@diariouno.net.ar

Director de El nido vacío y El abrazo partido, entre otras, Daniel Burman estrena hoy a nivel nacional la comedia romántica La suerte en tus manos, con los protagónicos de Valeria Bertuccelli y el debut como actor del músico uruguayo Jorge Drexler. La cinta, historia de amor sobre un cuarentón que desea eludir ciertas responsabilidades, fue seleccionada para algunos festivales y tiene en sus filas también a Norma Aleandro y Luis Brandoni.

Breve, preciso, cordial, profundo, Burman desentramó parte del proceso con el fue concebida la película.

–¿Lograste que la gente saliera del cine mejor que cuando entró?–Es muy difícil saberlo, habría que espiar dentro del corazón de la gente. Pero por lo que he visto y siento, parece que sí, es una experiencia que cada uno vive personalmente. Creo que está bueno que la película genere una reflexión sobre temas cotidianos, te hace ser parte de una historia de amor particular y te hace pasar un rato agradable y distraído del mundo. Estoy muy satisfecho y contento.

–¿Te sorprendió que fuera seleccionada para el festival de Tribeca?–Hay mucha especulación cada vez que uno hace una película. Uno puede querer hacer una cosa y luego termina haciendo otra. En este caso es curioso que haya entrado a un festival tan exigente como el de Tribeca. Yo la vivo acá como una película muy cercana y que cualquiera puede disfrutar.

–¿Tiene mucha argentinidad?–Para mí es recontra argentina. Tiene la argentinidad al palo. Pero siempre lo particular, cuando tiene verdad, se vuelve universal.

–¿Podrías huir de la argentinidad?–No creo que me salga muy bien. Cuando he intentado hacer algo afuera del país me cuesta muchísimo. Es una sana limitación que tengo, diría, y no tengo intención de cambiarla.

–¿Funcionó el grupo de trabajo?–Lo disfruté muchísimo. Ellos dos, Valeria (Bertuccelli) y Jorge (Drexler), son unos tipos increíbles. Este es un trabajo genial, que nos gusta, nos divierte y que no justifica el más mínimo mal humor, así fue.

–¿Nunca dudaste en elegir a Drexler?–Nunca. Me pareció lo más natural del mundo. Cuando respondo tomo conciencia de que asumí un riesgo pero nunca lo sentí así. Y creo que acerté.

–¿Cuál es la reflexión de la cinta?–Es rajarse un poco. A los tipos nos encanta rajarnos y creo que la película cuenta cómo construimos escenas de las cuales después queremos huir. Una práctica masculina muy particular y propia de todos los hombres.

–¿Tiene algo tuyo el personaje?–Yo no me he rajado últimamente (ríe). Puede haber fragmentos de uno dando vueltas, pero no. Uriel (Drexler) está hecho con pedazos de muchos.

–¿Tiene que ver con ceder a la hora de empezar una pareja a los 40?–Más que ceder es no mirar para otro lado. Mirar para el mismo lado pero correrse un poco. No es ningún secreto pero es una práctica muy sana.

–¿Da una mirada esperanzadora ante los fracasos emocionales?–Sí, absolutamente. Es una película esperanzadora. Hay que seguir intentándolo con todos los riesgos que tiene intentarlo, porque puede doler el fracaso, pero no hay opción a no intentarlo, si no es juntar muerte.

–Un crítico atacó las subtramas...–Quizá quería ir a ver otra película. La película habla de muchas cosas porque nuestra vida son muchas cosas. La vida es tridimensional, es un prisma, no somos solamente una historia de amor, padres, un negocio o un trabajo, no somos solamente lo que deseamos. Somos muchas cosas cada día y la película también lo es.

–Y dijo que no parecía de Burman...–Cuando alguien escribe eso me parece divertido. Alguien que no me conoce y dice que yo no soy yo... (ríe) hace dos años que lo único que hago es hacer esta película y que alguien diga eso no puede ser más que una curiosidad, que alguien quiera poner en duda mi identidad como artista... Respeto la opinión de alguien cuyo trabajo es opinar sobre lo que hago, pero no me merece ninguna reflexión.

–¿Sentís presión por estar a la altura de tu propio cine?–No, cada película me gusta encararla como la primera y como la última. Trato de que la gente la disfrute y después a seguir viviendo la vida.

–¿Extrañás a Daniel Hendler?–Lo extraño como amigo. Cuando me pongo a escribir los actores tienen cierta edad y eso no lo puedo modificar. El día en que haya otro personaje con una edad como la de él va a ser el primero al que le lleve el guión. Es un gran amigo y un gran actor.

–¿Qué esperás para la película?–Que la gente la disfrute, que la pase bien. Ese ratito que están suspendidos en sus vidas espero que estén mejor que en otro lado.

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