El doctor en psicología es uno de los escritores más exitosos del país. En su larga lista títulos muchos han logrado ser best seller y ubicarse en el ranking nacional. En esta ocasión, Stamateas presentó su último trabajo "Soluciones prácticas".
Este ejemplar está entre los más vendidos de Argentina y sigue trepando escalones con los 30 ejercicios que cuenta para generar cambios. Diario UNO dialogó en exclusiva con el escritor que contó cómo afrontar diversos inconvenientes y cómo superarlos.
En tus distintos libros has apuntado a varias partes de la psicología, ¿cuál es el fin de “Soluciones prácticas”?
Apunta al cómo. Cómo resuelvo un problema de pareja, cómo me llevo mejor con mis hijos, cómo manejo la ansiedad. Hice poner 30 ejercicios prácticos y potentes para generar cambios, llaves maestras para estar mejor y potenciar una fortaleza o resolver un problema.
En los ejercicios que planteas en el libro llevas a la persona a autosanar sus problemas… ¿es sencillo con voluntad poder mejorar distintos aspectos emocionales?
La voluntad es muy importante, pero no es suficiente. Puedo tener muchas ganas de terminar una carrera y tener miedo o voluntad de sentirme mejor y estar triste. No hay que trabajar más, sino más eficientemente. Ante un problema siempre ensayamos las mismas soluciones, hacemos A, B o C. Después volvemos a probar con lo mismo. En terapia breve decimos que las soluciones intentadas repetidamente mantienen el problema. Lo que hay que hacer es probar otras soluciones. El pensamiento creativo es muy importante, más que la voluntad. Paul Watzlawick le decía a sus pacientes que cuando se vuelvan a ver tenían que hacer algo totalmente distinto de lo que se venía haciendo. Un pequeño cambio genera una catarata de cambios.
Hoy gran parte de los problemas pasan por fracasos en la “vida virtual”, es decir en las redes sociales. ¿Cómo se afronta un problema de este tipo?
No hay que confundir el lenguaje virtual con el real. Si tengo 100 seguidores no son 100 amigos. Que te bloqueen en WhatsApp no es que te odian. Una cosa es lo virtual y otra lo real, eso es lo que hay que potenciar. Si una familia está comiendo y le piden a los chicos que dejen el celular, pero empiezan a pelear entre los padres o la charla es aburrida no tiene sentido porque van a volver a agarrarlo. También, pese a lo virtual, hay que tener en cuenta que lo importante es mirar al otro, oírlo y acariciarlo.
En tus comienzos, cuando te recibiste, la psicología era muy distinta y lo virtual (internet) era mucho más acotado que en la actualidad. ¿Cómo ha sido tu adaptación?
Cuando me recibí en el 89 no había conflictos con lo virtual. El hombre se enferma por muchas causas, entre ellas las emociones. Hay muchos ataques de pánico en las ciudades, pero no en pueblos pequeños. La cultura nos lleva a la enfermedad, por ejemplo en estereotipos de cuerpos. Lo virtual ha traído muchos beneficios, pero se ha ido perdiendo el encuentro con el otro y se necesita. Cuando me preguntan "¿me puedo enamorar con lo virtual?", las respuesta es "sí, pero para construir una pareja hace falta lo presencial". Lo virtual es alquilar un departamento y lo presencial firmar el contrato.
¿Qué le recomendarías a los argentinos para aliviniar este año eleccionario y de crisis?
Para vencer las crisis, lo primero que hay que hacer es pensar qué crisis tuve en mi vida y cómo lo resolví. Pensar en las batallas ganadas e identificar las fortalezas que tuvimos. Lo segundo es pensar válvulas saludables de escape, pensar en los amigos y familiares en donde podemos expresar las frustraciones o angustias. Hay que crear muchas válvulas saludables de escape. Por último el pasar a la acción. Los problemas no se resuelven pensando, sino que se resuelven haciendo.
