Extremadamente sensible, glamorosa y dueña de un estilo único. Sólo basta escuchar la voz de Emma Shaplin para entrar en un trance hipnótico sin retorno. “Cuando canto me siento completa, me lleva a expresar cosas y emociones de un modo que normalmente no haría en mi vida”, confiesa Shapplin en diálogo con Escenario & tendencias, desde la habitación de un hotel en Uruguay, lejos de su Francia natal, con un inglés afrancesado.
Se define introvertida y amante del arte en toda su expresión. En sus presentaciones combina el drama de la ópera y la sensualidad del pop; fusionando sonidos electro-pop, rock, synth-pop e influencias clásicas, como en su mundialmente famoso Spente Le Stelle con el cual ha encabezado todos los charts internacionales.
Romántica, misteriosa y apasionada, la cantante, compositora y soprano de 38 años ha actuado en los más sorprendentes escenarios alrededor de mundo.
La gran voz francesa de Emma Shapplin llega por primera vez a Mendoza, con el show intimista Reloaded Tour 2012, hoy, a las 22, en el auditorio Ángel Bustelo.
–¿Te considerás una artista multiestilística? ¿Con qué género musical te sentís más cómoda?
–Me siento más cómoda con la música pop porque es más vasta y muy abierta.
–¿Cómo nació tu inquietud por combinar el drama emocional de la ópera con la sensualidad de la música pop?
–Sencillamente sucedió. Se me hizo evidente cuando empecé a expresarme en forma pública. Estudié ópera en un conservatorio con una profesora particular. Cuando empecé sentí la necesidad de expresarme más libremente, también canté en una banda de rock. Estaba interesada en componer y crear. Buscaba algo que se pareciera a mí. Quería sentirme como “en casa”. Y sucedió.
–Dijiste que no te definís como cantante, porque lo hacés sólo un par de horas... ¿cómo te definís entonces?
–Siempre estoy cantando. Cantar es muy importante para mí, es la forma más profunda de expresión que puedo hallar. Es muy demandante porque generalmente soy una persona introvertida. Existe una conexión más profunda... Cuando canto me siento completa, me lleva a expresar cosas y emociones de un modo que normalmente no haría en mi vida.
–¿Qué hacés en tu tiempo libre?
–Mucho de lo que hago gira alrededor de la música y el arte. Escucho música, practico el chelo. Leo poesía, en general autores clásicos. Ahora estoy leyendo uno de De Nerval. Además, necesito estar conectada con la naturaleza y los animales. Me gusta caminar en el bosque o fuera de la ciudad. Me ayuda también a organizar mi cabeza porque compongo en mi mente. Mientras camino, se me oxigena el cerebro. También disfruto mucho cocinar.
–¿Es cierto que fumaste dos paquetes de cigarrillos al día para que tu voz se volviera más áspera y grave para cantar en una banda de heavy metal en tu adolescencia? ¿Cómo fue esa experiencia?
–(Se ríe) ¡Fue un poco loco! Gritar fue interesante porque descubrí que podía cantar de un modo diferente, con más libertad, en otro tono de voz. Fue una experiencia muy útil. Yo estudio ópera y creo que voy a estudiar ópera toda mi vida. Esta experiencia que tuve con la banda de heavy metal me dio poder, me ayudó a ser más extrovertida. La experiencia en sí fue útil, no la forma de cantar, por supuesto. Me dio libertad, felicidad, locura. Aún recurro a esa experiencia cuando practico ópera.
–Cantás en italiano antiguo, inglés, francés... ¿A qué se debe tu inquietud de acudir a distintos idiomas?
–Para mí, los idiomas son música. Cuando escribo, en general, una oración viene a mi mente, si está en italiano, yo sé que la canción va a tener una voz más cercana a la ópera. Si es en francés, el modo en que escriba la melodía y el modo de composición va a ser diferente, lo mismo con el enfoque vocal. La melodía está en las palabras.
–¿Te considerás una mujer espiritual?
–Tengo mis características propias. Siempre trato de recrear cierto tipo de armonía a mi alrededor. Necesito tener un ambiente pacífico y estar rodeada de animales y naturaleza. No puedo ser yo sin armonía.
Reloaded Tour 2012
Con: Emma Shaplin.
Origen: Francia. Concierto: hoy a las 22, en el auditorio Ángel Bustelo (Virgen del Carmen de Cuyo 610, Ciudad). Entradas: $150, $200, $350 y $500. A la venta, a partir de las 10, en la boletería del Bustelo; además, en Tarjeta Nevada y en Chamu Rockería (San Martín).
