"Dicen que si a un texto se lo despoja de los adjetivos, las rimas y la decoración sintáctica, aparece entonces la verdadera poesía, aquello inexplicable que solo pronuncian las sensaciones en el interior sensible de los lectores. De ser así, si confiamos en la importancia parabólica de esta teoría literaria, entonces este álbum encarna, ofrece y presenta, lo puro en tanto la interpretación y los motivos para que un disco exista", asegura sobre su próximo álbum, llamado Romaphonic Sessions y que saldrá a la venta en CD, vinilo y formato digital el 26 de febrero.
El cantautor adelantó a los medios que este álbum de diez canciones fue grabado en apenas dos tardes (los días 27 y 28 de mayo del año pasado) en compañía del pianista Germán Wiedemer, en los estudios Romaphonic, de Buenos Aires.
La idea de ambos era establecer mínimas pautas de repertorio, grabarlas y darle forma a un conjunto de canciones para interpretar en directo. Sin embargo, nadie pensó que se estaba grabando un disco, que ahora verá la luz.
Los músicos eligieron canciones habituales del repertorio eléctrico para adaptar a una forma dinámica distinta y despojada, y reinterpretaron repertorio que consideraron importante y valioso por sus cualidades poéticas o armónicas, recuperando repertorio que -en anteriores ocasiones- Calamaro hubiera interpretado, ya fuera en grabaciones o en directo con artistas de la categoría de Hugo Fattoruso, Litto Nebbia, Juanjo Domínguez, Antonio Serrano, Jerry González y Los Rodríguez.
Los temas, entre los que se cuentan canciones del propio Calamaro de Troilo, Gardel, Nebbia y Piazzola, tienen reminiscencias de jazz y tango. En tanto, la voz y el piano se entremezclan en el repertorio del disco, que contempla diferentes estilos y emociones. Ningún instrumento o aditivo se añade a los temas, que cobran un nuevo sentido gracias a estas versiones.
La mezcla de este trabajo estuvo a cargo de Martín Pomares.
En su calidad de grabación "accidental" estas sesiones se presentan y se ofrecen dentro de la colección de Grabaciones encontradas, su serie de canciones inéditas recopiladas, que encuentra así una continuidad después de los volumen uno y dos publicados el siglo pasado.
Diez canciones para deleitar
En el disco hay solo cuatro canciones del repertorio del salón, aunque fueron grabadas con un toque intimista y en versiones diferentes a las que han aparecido antes en discos. Ellas son: Paloma, Siete segundos (que aparece mezclada con El día que me quieras), Los aviones y Mi enfermedad.
Los otros temas que aparecen son nada menos que Nueva zamba para mi tierra, emblemática composición de Litto Nebbia que refleja la querencia melancólica por el terruño en la distancia; Garúa es una de las extraordinarias composiciones de Aníbal Troilo y representa la evolución del tango y la evocación al barrio en su amplio espectro poético y musical; Biromes y servilletas, obra del uruguayo Leo Masliah, que fuera grabada por Milton Nascimento y Hugo Fattoruso, y Milonga del trovador, compuesta por Astor Piazzola y Horacio Ferrer.
Asimismo, aparecen Absurdo y Soledad, cuyos autores son Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, y Virgilio y Homero Expósito respectivamente.
