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La anécdota. Por Marcos Carnevale, guionista, director de cine y TV.

Alumbrado por el cine

Yo nací en un pueblito muy chiquito del sur de que se llama Inriville. Allí no había ningún referente de cine ni nada parecido, pero yo desde que me acuerdo tenía la obsesión de hacer cine, quería ser director de cine. Así que andaba con el cine Graf y después filmaba con mi camarita de súper 8. Por supuesto que iba al cine del pueblo todas las veces que podía. Era el Totó de Cinema Paradiso, que soñaba estar en la cabina del cine y quería irme a a estudiar cinematografía. Y se me cumplió el sueño, pero nunca entendí de dónde venía esa locura, esa pasión mía por el cine. Dos años antes de que mi madre muriera, un día estaba tomando mate con ella en Córdoba y le pregunté: "¿De dónde diablos viene esto?". Porque en mi familia ni siquiera a mis padres les gustaba ir al cine. Y me dijo: "No sé. Lo único que te puedo contar es que cuando entré en trabajo de parto tu papá me llevó a la clínica, un miércoles a las 10 de la noche. El médico no estaba. Estaba en el cine. Y tu papá fue al cine y lo sacó de ahí para que te hiciera nacer". Yo me agarro de eso. ¡Andá a saber qué trajo ese hombre en sus manos y me lo traspasó!

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