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Los adolescentes protagonizan dos de los estrenos de Netflix

Editado por Marcela Furlano
furlano.marcela@grupoamerica.com.ar

Dos series europeas han elegido que el mundo adolescente se entrecruce con tramas de suspenso y de terror, para dar como resultado producciones que se han ganado un lugar entre los 10 contenidos más visionados de la plataforma. Se trata de la polaca Bosque adentro y Curon, una producción italiana que de la mano de un pueblo maldito apuesta a dar escalofríos.

Bosque adentro

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Estrenada el 12 de junio, la miniserie polaca de seis capítulos (de unos 50 minutos en promedio) rápidamente se convirtió en una de las favoritas de los argentinos, quedando en el segundo lugar detrás del largometraje 365 días, también originario de Polonia.

Bosque adentro se basa en la novela The Woods, del escritor norteamericano Harlan Coben, quien ha tenido éxito no sólo con sus producciones literarias, sino también con la adaptación de algunas de sus obras a series, como es el caso de Safe y No hables con extraños (ambas en Netflix), con dispares resultados.

Esta serie tiene dos líneas temporales: una en 1994 y otra en 2019. En la primera, la acción transcurre en un campamento de verano para adolescentes, donde Pawel Kopiński presta servicios como “cuidador”, aunque tiene la misma edad que los chicos que asisten al lugar. Allí conoce a su primer amor, Laura, y serán involuntariamente parte de una noche que cambiará la vida de todos, ya que cuatro jóvenes (entre ellos la hermana menor de Pawel) entran al bosque y dos aparecen asesinados. Los otros desaparecen sin dejar rastro.

En 2019 vemos a Pawel convertido en fiscal de Varsovia, atravesado por una nueva tragedia en su vida: ha quedado viudo y tiene a su cargo a su pequeña hija. Pero mientras lleva adelante la investigación de la violación de una joven por parte de un grupo de hijos de personajes influyentes, descubren un cadáver que reaviva todo lo que sucedió en su pasado y las esperanzas de encontrar con vida a su hermana.

Las dos líneas temporales son llevadas de manera impecable, tanto en lo fotográfico como en la cuidada selección de la música y mantienen ambas sus propios interrogantes y misterios. Además el 2019, presente de Pawel, actúa como un espejo de su pasado, ya que en ese momento comienzan a aparecer personajes de esa época, sobre todo y con un peso especial Laura, el amor adolescente que compartió la angustiosa búsqueda y el dolor de aquellos años y reaviva los recuerdos y preguntas que quedaron sin responder.

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Prolija, con subtramas intensas y un elenco que hace suyos los personajes, Bosque adentro engancha al punto de la maratón con su suspenso y un final que, si bien cierra los principales conflictos, parece anticipar una segunda temporada.

Curon

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Los adolescentes también dicen “presente” en esta producción italiana de siete capítulos (de unos 50 minutos en promedio), en este caso a través de Daria y Mauro, los hijos mellizos de Anna, una mujer nativa de este pueblo, Curon, que no ha regresado a él desde un traumático suceso de su juventud.

Allí se encuentra con su padre, el propietario de un hotel que los lugareños afirman que está maldito, al igual que otras leyendas siniestras que circulan. La más temible es aquella que se refiere al campanario que quedó, como parte del pueblo, sepultado bajo el agua. No tiene campanas, pero cuentan que si alguien escucha las campanadas, es que la muerte está muy cerca…

Parte de esta leyenda es cierta, ya que el pueblo que da nombre a la serie es real y está ubicado en el Norte de Italia. En la década del ’40 las autoridades decidieron construir una represa y por eso parte del poblado quedó bajo el agua y sus habitantes tuvieron que ser reubicados. El famoso campanario era parte de la iglesia del siglo XIV, uno de los atractivos turísticos de la zona, que fue despojada de sus campanas y quedó bajó el agua, aunque parte de su estructura es lo único que emerge del lago y se ha convertido en una postal famosa de Curon. A esa imagen, fantasmagórica seguramente por las noches, se sumó la leyenda de que en algunas ocasiones aún pueden oírse sus campanadas.

Todo este sustrato fantástico era perfecto para una serie de terror y esa es la oportunidad que vieron sus creadores, Fabio Mollo y Lyda Patitucci y que cumplen en parte.

Cuando la serie se adentra precisamente en la leyenda es donde más se destaca, aunque su atmósfera se acerca más a lo fantástico que al terror propiamente dicho.

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Si bien se la compara mucho con Dark, no tiene ni la complejidad argumental ni estilística de la misma, aunque sí ciertas similitudes en el relato. Curon pierde en parte su atractivo cuando trata de complacer al público adolescente con subtramas amorosas o de la triste actualidad de muchos jóvenes con el bullying, por ejemplo, que sólo distraen de una historia que de por sí ya es poderosa, incluso en la realidad.

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