Hace unas semanas, cuando comenzó una movida en las redes sociales para concretar una marcha en defensa del gobierno de Mauricio , muchos creyeron -incluida la Casa Rosada- que no era el momento adecuado para hacer pulseadas con la oposición apelando a este tipo de manifestaciones.
Las protestas sindicales de marzo, sobre todo la Marcha Federal de los gremios de docentes, habían sido contundentes, ya que en ambos casos contaron con el apoyo de la oposición peronista -en particular del kirchnerismo- como de los partidos de izquierda y de varias organizaciones sociales y piqueteras.
Un sector del Gobierno entendía que no era momento de confrontar en la calle, sino que era preferible tirar señales día a día de que la situación económica y social va mejorando con lentitud, pero sin pausa.
En tanto, la organización del acto a favor del Gobierno nacional seguía desarrollándose en las redes bajo la denominación 1A#Marcha por la Democracia.
A comienzos de semana, inseguros del éxito del plan, Macri y sus voceros aclararon que el Gobierno no formaba parte de la organización, pero que respetaba la decisión de expresarse de los ciudadanos. Una forma elegante de quedar afuera por si fracasaba y de poder subirse a un probable resultado exitoso.
Ya sabemos lo que pasó. A la misma hora que jugaba Boca Juniors y que más de 100.000 personas se apiñaban en el festival de rock Lollapalooza, otra multitud llenó las calles principales de , y luego la Plaza de Mayo y sus alrededores en una marcha pacífica, que está llamada a dejar marca.
Varios observadores políticos coincidieron en una lectura: durante marzo la sucesión de actos opositores había tenido fuerte repercusión.
Y sobre todo, se resaltaba el desagrado que han causado en la clase media las provocaciones de los grupos "ultras" con invocaciones peligrosamente cercanas al golpismo y, en particular, la reivindicación de los grupos terroristas como Montoneros y el ERP.
Estas apologías fueron realizadas, por ejemplo, en presencia de dirigentes gremiales que tienen paralizada desde el inicio del ciclo lectivo la educación pública en la provincia de Buenos Aires.
La vida política carga muchas sorpresas.