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Un plan oficial requiere que para ingresar al Estado se deba estudiar un mes. La profesionalización del empleado público es indispensable para esa calidad institucional que tanto se pregona y poco se practica.

Profesionalizar al trabajador del Estado

La cultura del trabajo va de la mano de la cultura del esfuerzo. Sin esta concepción básica para un emprendedor que se precie de tal, difícilmente se alcance un objetivo determinado.

En esa lógica podría inscribirse un viejo reclamo de la sociedad en relación a los trabajadores del Estado.
Por años el ingreso al sector público ha sido cuestionado, o puesto bajo sospecha, debido al gran número de empleados que entraron gracias a su filiación política o a la gestión de algún funcionario de turno, no por haber probado poseer la capacidad o el perfil requerido.

Así es como con la sucesión de los distintos gobiernos, desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta la actualidad, el incremento del personal estatal ha sido desmesurado.

No guarda lógica el crecimiento de Mendoza en esos más de 30 años con la cantidad de personal burocrático.

Revertir este sistema donde priman los contactos antes que la capacidad es un desafío que se viene planteando -sin énfasis- desde hace años.

Los gremios, por lejos los más resistentes a priori, empezaron a mostrar cierta flexibilidad en cuanto a modificar estas condiciones y adaptarse a la demanda social.

Un plan del Gobierno nacional ahora busca cambiar estas viciadas reglas del juego con una instrucción obligatoria para ingresar al Estado.

Quienes aspiran a ocupar un puesto en la administración central deberán estudiar. Durante tres semanas harán un curso virtual y en siete días más tendrán que completar con uno presencial.

La capacitación, que prevé premios y penalizaciones (esto sí rechazado por los sindicatos), también se aplicará para quienes ingresaron el año pasado.

El Ministerio de Modernización piensa replicar esta iniciativa en todo el país. Lo ideal sería que no sólo se apunte a capacitar a los que ingresan, sino también a quienes ya están trabajando en el Estado. Sobre todo a los que llevan muchos años y ya no responden a las necesidades básicas de un Estado moderno.

La profesionalización del empleado público es indispensable para esa calidad institucional que tanto se pregona y tan poco se pone en práctica.

FUENTE: borrar

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