Tras la publicación del protocolo de actuación para casos de un tirador activo, el jefe de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Mendoza (FOE), Javier Ortiz, anticipó que se llevarán a cabo simulacros de tiroteos en las escuelas, coordinados con la DGE.
“Los simulacros son muy importantes. Por eso, para el segundo semestre del año, ya tenemos planificado elegir un colegio por zona - Este, Sur, Valle de Uco y Gran Mendoza- para realizarlos”, dijo en diálogo con radio Nihuil.
La guía de actuación para situaciones de crisis plantea el paso a paso para reaccionar ante 4 temáticas concretas: amenaza de bomba, conflicto social externo, agresor armado y crisis suicida en curso.
Los simulacros serán, de manera aleatoria según la escuela, sobre alguna de estas crisis.
Simulacros de tiroteos o crisis suicidas en las escuelas
Este protocolo de actuación llega para completar el que dio a conocer la DGE para casos de amenazas de tiroteos y el de 2018 sobre situaciones emergentes, que trata la presencia de armas en escuelas pero particularmente no marca una guía “paso a paso” para actuar en caso de un tirador activo.
“Nosotros – la FOE- planteamos cómo responder ante el hecho en sí: es decir, ante una situación de tirador activo. Ya no se trata solo de cómo actuar ante la presencia de un arma sino qué hacer cuando hay un tirador activo en una escuela”.
Hace dos años que las Fuerzas de Operaciones Especiales de Mendoza vienen trabajando en esta guía, en coordinación con el Ministerio de Educación y DGE; el Ministerio de Salud y el Ministerio Público Fiscal.
“Costó plantear en el ámbito educacional el tema del tirador activo pero la tarea de las Fuerzas de Operaciones Especiales es anticiparse, gracias a estudios internacionales, a hechos que se proyectan a futuro en donde actuamos”, explicó el comisario Ortiz.
Después de varios meses, finalmente lograron volcar el protocolo en papel. Para ello, se siguieron capacitaciones de Estados Unidos y de Israel sobre cómo gestionar una crisis y cómo hacer estudios internacionales, no solo en ambientes escolares sino en general.
Las medidas a tomar por alumnos, docentes y directivos durante un caso concreto de crisis son “lógicas”, señaló Ortiz. Pero claro, en condiciones puntuales, no es tan fácil determinarlas.
De ahí la importancia, dentro del protocolo, del ensayo de la situación mediante simulacros.
“A alumnos y docentes les planteamos un sistema operativo de respuesta que tiene por objeto salvar vidas. Si quitamos palabras reales de situaciones que realmente pueden suceder, estamos limitando la capacidad de respuesta. No hay que guardarse nada”, agregó Ortiz, anticipándose a posibles críticas.
“Cada establecimiento tiene su protocolo, pero primero se debe practicar”, explicó y vaticinó: “Será lo más próximo a una situación real”.
Tres ejes del protocolo para tiroteos en la escuela
En general, la guía de actuación tiene 3 acciones fundamentales, cada una de ellas ante la imposibilidad de llevar a cabo la anterior:
- Huir hacia el lugar contrario a la o las personas que estén ocasionando la masacre, utilizando las puertas de mayor acceso. “En otros casos –como evacuación por sismo- estamos acostumbrados a ir todos a un lugar previamente establecido. Acá no hay una guía precisa_ hay que divisar la mejor salida”.
- Ocultarse, cerrar y bloquear las puertas.
- Luchar para dar una ventana de escape. “Cuando no podemos escondernos o el tirador nos vio, la indicación es luchar para salvar vidas. Pero no se trata de una lucha cuerpo a cuerpo, sino, por ejemplo, tirar un objeto para que los alumnos puedan escapar”.
La masacre de Columbine que transformó las escuelas de Estados Unidos
La masacre de Columbine marcó un antes y un después en Estados Unidos. Desde entonces, el país implementó protocolos específicos frente a tiroteos en escuelas, que incluyen simulacros obligatorios cada año.
El 20 de abril de 1999, en la Columbine High School de Littleton, Colorado, dos estudiantes -Eric Harris y Dylan Klebold- asesinaron a 12 compañeros y a un profesor, e hirieron a otras 24 personas antes de quitarse la vida.
El ataque se convirtió en un punto de inflexión en la historia de la violencia escolar. A más de dos décadas, el problema no se detuvo: solo en 2024 se registraron 83 tiroteos en escuelas y universidades del país.
Los protocolos que hoy rigen en Estados Unidos se apoyan en tres ejes principales: el “lockdown” o encierro -que implica cerrar aulas, trabar puertas y apagar las luces-; la evacuación, solo cuando es posible hacerlo de manera segura; y, como último recurso, el ocultamiento o la defensa extrema.
Incluso las fuerzas de seguridad cuentan con planos detallados de los establecimientos educativos para definir rutas de ingreso y actuar con rapidez ante situaciones de violencia extrema como un tiroteo escolar.








