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Bienvenidas sean todas las ideas, propuestas y proyectos que se planteen para una educación de calidad. El regreso de la exigencia no es negociable. Desde esa sólida base crecerá una sociedad mejor

Exigir sin miedo

Bienvenidas sean todas las ideas, propuestas y proyectos que se planteen para que la educación, no sólo en Mendoza, pueda ser cada día mejor.

Pero tampoco se trata de volver a inventar la rueda. Con hacer cumplir los lineamientos básicos que marca la ley ya sería una buena forma de empezar a recuperar el terreno perdido.

En los últimos años, cada gestión educativa quiso dejar su impronta. Apartando su bienintencionado objetivo, lo cierto es que se pusieron parches donde no había filtraciones o se omitieron programas consolidados sólo para mostrar cuán innovadores se podía ser en la materia. Los resultados, a la vista.

También en esta área se cometió el pecado de no considerar a la educación como una política de Estado.

Y mientras no se le dé ese rango, estaremos a merced de la visión aislada de quien esté momentáneamente a cargo.

Desde el vamos, el actual titular de la , , mostró que su gestión quiere estar en línea directa con lo que plantea el gobernador Alfredo Cornejo: tiene que haber un cambio cultural en Educación.

De allí que la meta principal de este gobierno sea recomponer lo que considera un pacto quebrado entre la familia y la educación de los chicos.

Lograrlo demandará una tarea conjunta de autoridades, , familiares y alumnos.

Recuperar el compromiso con el estudio, entenderlo como una herramienta indispensable para el crecimiento intelectual y laboral es básico para que los chicos tengan claro hacia dónde se debe ir.

Esto, vale resaltarlo, en el contexto de una sociedad que lejos de rendirle culto a la educación muestra cierto desprecio por cumplir las normas más elementales.

La presentación del ciclo lectivo 2016 sirvió para dejar sentados los pilares en que se basará la nueva conducción de la DGE: disciplina, evaluación y asistencia.

La lupa no estará únicamente puesta sobre los alumnos; también docentes y directivos serán exigidos con la misma vara.

En nombre de la devaluada "contención", lo único que se logró fue un tremendo empobrecimiento de la calidad educativa. Revertirlo no significa excluir a nadie. Todo lo contrario.

Con énfasis se debe trabajar en los alumnos más problemáticos para que continúen dentro del sistema, pero sin condicionar su aprendizaje.

El regreso de la exigencia no es negociable. Desde esa sólida base debe crecer una sociedad mejor.

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