La diáspora de Siria no cesa desde que arrancó la guerra en marzo de 2011.
En los últimos cinco años ya suman 470.000 las víctimas en ese país estratégicamente ubicado entre El Líbano y Turquía.
Es el doble de la cifra que manejan los medios, las organizaciones humanitarias e, incluso, la Organización de las Naciones Unidas ().
Esta cifra representa casi el 12% de la población que murió como consecuencia del conflicto armado y se calcula que el número de heridos ya trepa los 2 millones de personas.
Detrás de cada uno de esos números hay una historia y la suma de todas esas historias constituyen un capítulo de la humanidad que merece no tomarse a la ligera.
El impacto a nivel mundial que alcanzó la imagen del pequeño Aylan Kurdi, el niño kurdo de tres años que apareció ahogado en una playa de Turquía, sensibilizó a millones de personas que quizás desconocían por completo el conflicto sirio.
También entonces muchos mendocinos empezaron a mirar con mayor atención qué ocurría en ese lejano país.
Dado que la injusticia y la desigualdad, que fueron las semillas de este conflicto, no han dejado de estar presentes hasta la actualidad, la cifra de los habitantes que huyen en busca de un mejor destino crece a diario.
Así es como este miércoles arribaron a dos familias oriundas de Alepo. Llegaron como parte del programa Siria, de la Dirección Nacional de Migraciones para la recepción de refugiados.
Se trata de personas que han perdido todo, que llegan con lo puesto y cargan con muchas limitaciones, especialmente el desconocimiento del idioma.
No obstante, para quien escapa de una guerra esas carencias no son tan significativas como cualquiera podría inferir.
Como muchos de los inmigrantes que se instalaron en la provincia y sentaron las bases de su progreso, de su capacidad de trabajo y las ganas de mejorar su calidad de vida dependerá cuán positiva sea su estadía.
Otra parte de ese mismo proceso dependerá de los mendocinos que los hagan sentir en casa y los integren como en su momento a nuestros abuelos italianos o españoles.