Ya se sabe que el consumo no atraviesa su mejor momento y marca el momento de la economía. Y el de la carne lo certifica: en Argentina llegó a 47,3 kilos anuales según el promedio del último año, lo que implica no sólo una caída de 2,5% interanual sino el nivel más bajo de los últimos 20 años.
A su vez, el consumo aparente (determinado por la producción de carne para el mercado interno) registró 332.700 toneladas, lo que equivale a 13,8% menos, según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra).
Para referentes del sector, el mayor factor que explica la merma es la falta de hacienda que hizo subir los precios.
“Como lo venimos señalando desde hace más de un año, la sequía, así como las inundaciones, llevaron a vender animales de forma anticipada y a reducir el stock de madres, al tiempo que impactaron negativamente en los indicadores de eficiencia”, señaló Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra).
En el primer bimestre de 2026 operaron 345 establecimientos según la estadística oficial, faenando un total de 1,943 millones de vacunos, es decir 11,1% menos que en el mismo bimestre de 2025 (-242,19 mil cabezas).
Un consumo en caída: el factor precio
Esa venta de vientres está reflejada en las más de 332 mil toneladas faenadas en el primer bimestre. El dato más pobre de los últimos 6 años (en 2020 había llegado a 327 mil toneladas) y comparable con el de 2003, cuando salieron al mercado 338 mil toneladas.
En Mendoza el presente tiene sus particularidades relacionadas a las subas de precio. Para Daniel Velásquez, propietario de una carnicería del Gran Mendoza, "la caída del consumo llegó al 30%. En el caso de cortes de primera, que están entre los 20.000 y 24.000 pesos por kilo, es menor".
Como contrapartida, Velásquez observa que para bolsillos con menor poder adquisitivo las compras no superan los $10.000, el valor promedio de un kilo de carne molida. Y frente a la situación de la demanda de cortes vacunos, a su criterio prácticamente subió un 40% la venta de carne de cerdo y pollo, lo que a su vez también impulsó los precios.
Igualmente, el mercado no convalida un costo mayor, que para compras diarias en el caso de los sustitutos puede llegar a los $11.000 y hasta $12.000.
"Frente a eso, buscamos ofrecer más productos con valor agregado, como milanesas. De otro modo es muy difícil llegar a un nivel de venta aceptable", se explayó el comerciante.
Exportaciones de carne: más y a mayor valor
Al mismo tiempo, las exportaciones mantuvieron su nivel, otro factor que explica el deterioro en el flanco interno. En el primer bimestre, se vendieron al exterior 124.000 toneladas, lo que representó una suba del 6,6% interanual.
Pero además, lejos de tender al equilibrio, las exportaciones prometen multiplicarse. Sobre todo luego de que Estados Unidos autorizara llevar la Cuota Hilton o cupo de compra para la carne argentina a 100.000 toneladas, lo que significa 4 veces más que las actuales 20.000 que importa ese mercado.
En el comienzo de 2026 se certificaron ventas al exterior por el equivalente a 43.600 toneladas peso producto de carne vacuna (sin exportaciones de huesos con carne). En la comparación interanual se verificó una recuperación de 13,5% (+5.180 tn).
Al mismo tiempo, hubo menores embarques a China, que fueron más que compensados por mayores ventas a EE.UU., Israel, Alemania y Países Bajos. Sin embargo, en general fue a un mejor precio promedio: la tonelada de carne argentina se vendió a 7.362 dólares, es decir 30% por encima de enero de 2025 (U$S5.600 por tonelada).







