En Mendoza, y a raíz de un proyecto de investigación que involucró a estudiosos de la vid, científicos del Conicet, se logró, por primera vez en la historia, descifrar por completo del genoma del Malbec. Se trata de un hito en la historia de la vitivinicultura argentina y mundial, porque hasta el momento el único mapa genético disponible es el del Pinot Noir.
Quienes encabezaron en Argentina el proyecto de investigación “Iberogen” fueron la enóloga Laura Bree, del vivero Mercier, y el ingeniero Daniel Begamin.
Sin embargo, la investigación fue realizada tanto por el vivero Mercier como por la bodega española Rodas, cuyos especialistas estudiaron el genoma del Tempranillo, variedad insignia de su tierra.
El objetivo de estudiar la genética de los clones del Malbec fue el de identificar cuál de ellos se adaptaba mejor a la problemática del cambio climático en esta variedad, sin tener que “mudar” los cultivos de lugar, en busca de zonas más altas y frías.
Diario UNO dialogó con Laura Bree, enóloga de Mercier y una de las alma mater del impresionante logro científico que ahora pertenece a toda la comunidad vitícola local.
Los motivos de la investigación sobre el Malbec
La enóloga contó que Diego Lijavetzky, director del equipo de Genómica de la vid del IBAM llevó al vivero la inquietud de descifrar el genoma del Malbec en 2016.
Como era una tarea muy costosa, puesto que los análisis genéticos no se realizan en Argentina sino en Estados Unidos, Mercier formó un consorcio con otra empresa: la bodega Rodas de España, para presentarse en un concurso para financiamiento de Iberoeka y la propuesta fue aceptada con éxito.
Bree manifestó que para entender la diversidad fenotípica de los clones del Malbec y así identificar cuáles eran más aptos para adaptarse al cambio climático de la región, hubo que clasificar muy bien los clones.
Esto, partiendo de la premisa de que Malbec es muy heterogéneo y por lo tanto, su genoma también lo es.
“Al trabajar con diversos clones del Malbec íbamos a poder hacer un buen análisis comparativo”, explicó la enóloga.
En base a eso, comenzaron a realizar el estudio genético, del que se ocupó el IBAM.
La parcela objeto del estudio es una colección de 27 clones de Malbec situada en Perdriel, Luján de Cuyo, bajo las mismas condiciones de cultivo y manejo, perteneciente a Vivero Mercier.
Esto posibilitó identificar la evolución de las plantas sin lugar a equivocaciones.
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“Nuestro departamento de investigación se dedicó a estudiar cada aspecto de estos clones: caracterización, racimo, baya, rendimientos, análisis físicos y químicos, microvinificaciones. Todo esto, según describió la experta, se realizó para poder elegir clones que tuvieran caracteres contrastantes.
De esta manera, los clones iban a ser los elegidos para realizar los análisis genéticos, porque a través de este análisis se iba a evaluar qué genes estaban actuando en ese momento.
Descifrando el genoma del Malbec
En esta etapa quienes estuvieron más presentes fueron los integrantes del IBAM Conicet UNCuyo. Este equipo realizó un análisis genómico y también de los datos que se producían.
“La investigación generó una cantidad de datos impresionante que después hubo que procesar” sostuvo la enóloga.
El último aspecto de la investigación es el de la comercialización: una vez identificados esos clones, poder multiplicarlos y comercializarlos.
Bree manifestó que lo más atractivo de este proyecto fue el logro de la secuenciación del genoma del Malbec.
La enóloga subrayó que secuenciar el genoma completo del Malbec, es una gran herramienta desde lo científico, porque permite hacer comparaciones dentro del Malbec mismo, o bien, con otras variedades. Es revolucionaria porque a través de ella se puede conocer cómo se comportan cada uno de los genes en cada sector del ADN.
La investigación está publicada y disponible para la comunidad científica en general y vitivinícola en particular.
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Cómo influye el cambio climático en la vid
Bree explicó que el calor excesivo y la falta de humedad, producto del cambio climático, provocan que el azúcar de la uva aumente y se acorten los ciclos la vid. El azúcar se acumula más rápido, llega a la madurez antes de lo que debería, esto trae aparejadas dos grandes desventajas: así como sube el azúcar, hay menos concentración de ácidos y polifenoles, lo que le afecta al color, al sabor y a la astringencia del vino.
“Menos color, menos acidez y más concentración de azúcares, lo que se obtiene son vinos más alcohólicos y de menor calidad", manifestó la profesional. y
Conocer la genética de las plantas sirve, por ejemplo, para saber cómo es la composición química de las bayas, cómo es la tasa de cuajado, si va a ser sensible a algún patógeno, si va a sintetizar algún compuesto en menor o mayor medida.
“Toda esa información está grabada en los genes. Al poder leer en forma completa el genoma del Malbec y secuenciarlo completamente, podemos tener una base de datos para entender muchas características no solo de esta cepa, sino de la vid en general”.
Evitar la viticultura nómade
Lo que se trata de evitar con esta investigación es el fenómeno que se podría denominar “viticultura nómade": es decir que los cultivos deban trasladarse hacia sectores más altos y más fríos para que una misma cepa no sea afectada por las condiciones climáticas adversas.
La caracterización se realizó por tres años consecutivos, para asegurar cuáles eran los clones que se adaptaban mejor al cambio climático.
Un trabajo minucioso
La especialista contó que el trabajo minucioso de comprobar cómo se comportaban las bayas y los frutos fue una tarea diaria que se realizó, durante los tres años mencionados, con 81 plantas.
Las colaboradoras del vivero fueron quienes llevaron adelante este trabajo minucioso.
“Un batallón de colaboradoras pelaban las bayas, cortaban los granos, separaban las pieles y las congelaban para realizar los análisis. Todo con los 27 clones y tres réplicas de cada clon: eran 81 plantas que se estudiaban en forma permanente. La caracterización y el seguimiento se realizaron día a día durante este tiempo, desde el envero hasta la madurez”. Madurez”, señaló la especialista.
Agregó, además, que “nosotros pensábamos contratar a alguien para hacer esta caracterización, decidimos darles la posibilidad a las chicas, que ellas aprendan a hacerlo. Le doy un valor de sostenibilidad social a que una persona tenga un trabajo con tanta precisión y cuidado” .








