Adelanto científico

Mendocinos que investigaron el genoma del malbec presentarán los resultados del estudio

Se buscó determinar consecuencias del calentamiento global e identificar los clones de malbec que mejor se adapten. El estudio comenzó en 2018 y este viernes presentarán nuevos resultados

El Proyecto Iberogen, una investigación acerca de la genética de los clones del Malbec para poder afrontar la problemática del cambio climático en esta variedad insignia de Argentina, es una clara muestra de que la interacción entre la ciencia y la industria no puede dar más que beneficios a la matriz productiva local.

El estudio se puso en marcha con investigadores de Argentina y España, y partió de una iniciativa del Vivero Mercier, de Mendoza y Bodegas Roda de España.

Hasta el 2018, se habían logrado detectar 6 clones de malbec que se adaptan mejor al cambio climático, aunque el estudio aún continuó y será ampliado este viernes,

Intervinieron los organismos científicos de ambos países: el Grupo de Genética y Genómica de Vid del IBAM (Instituto de Biología Agrícola Mendoza, CONICET-UNCuyo), y el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino, de España. En 2017, fue aprobado el proyecto y cuenta con financiamiento por parte de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (dependiente de Ciencia y Técnica de la Nación).

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El equipo de investigación estuvo compuesto por Luciano Calderón, Pablo Carbonell-Bejerano, Claudio Muñoz, Laura Bree, Cristobal Sola, Daniel Bergamin, Walter Tulle, Sebastian Gomez-Talquenca, Christa Lanz, Carolina Royo, Javier Ibáñez, José Miguel Martinez-Zapater, Detlef Weigel y Diego Lijavetzky.

Por qué se puso en marcha la investigación sobre el malbec

Desde que comenzó el auge de las exportaciones del malbec, y se lo reconoció como variedad insignia local, la superficie implantada de esta cepa comanzó a crecer. Pero además del desafío cualitativo, es decir, la ampliación de las diferentes demandas según cada mercado de consumo, se desarrolló el cuantitativo -crecimiento de la cantidad de superficie implantada- y luego, los aspectos sanitarios, puntualmente, los de la sustentabilidad de los viñedos.

Desde Vivero Mercier explicaron que en 2016 vienen estudiando cómo el malbec será capaz de enfrentar el inminente “cambio climático”, en Argentina. Frente a la clara tendencia del calentamiento global, las opciones pasaban por la “deslocalización” de buena parte de los viñedos hacia zonas más frías, o buscar –dentro de la variabilidad propia del malbec–, clones adaptados a las probables nuevas condiciones.

Esta fue la primera etapa del proyecto, la que presentarán el viernes tendrá nuevos avances.

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Lo que los investigadores detectaron es que el aumento de la temperatura acelera el desarrollo de la vid, altera la interacción entre los ciclos vegetativos y reproductivos y tiene efectos específicos en la uva: acelera la caída de ácidos orgánicos, se produce una tendencia a la concentración de azúcares, entre otros cambios. El resultado de esto puede derivar en vinos con un grado de alcohol excesivo, baja acidez, baja intensidad de color y caracteres fenólicos verdes, que son los que determinan el color y e sabor del vino.

La idea de la investigación es contrarrestar, a través de la genética, estos efectos del cambio climático en las vides, tanto en las que producen malbec, como en las de tempranillo.

En qué consistió el estudio de las cepas de malbec

Según explicó la licenciada Laura Bree, integrante del consorcio investigador por parte de Vivero Mercier, para evaluar la variabilidad genética del Malbec, se tomaron como base 27 clones de este cepaje que posee el vivero, ubicado en Perdriel, Mendoza.

La primera tarea fue realizar la caracterización de estos clones. Lo que se hizo fue observar, durante tres temporadas, tres réplicas biológicas de cada clon. Lo que se tuvo en cuenta fueron los estados fenológicos -es decir, los diferentes fases que cada nueva temporada debe vivir la planta. desde el despertar del letargo del invierno, hasta que se produce la floración de la vid, los frutos, y finalmente, la pérdida de las hojas y el reposo-

También se midieron los indicadores de productividad, la caracterización físico química de las bayas, en la última fase -aún en ejecución- se están evaluando las microvinificaciones -en otras palabras, la transformación de la fermentación del mosto de la uva en vino- de cada uno de estos clones.

Con los avances logrados en la investigación se definió un grupo con 6 clones que presentaban un perfil contrastante para al menos dos de los tres caracteres que se modifican con el cambio climático: la acumulación de azúcares, el tenor ácido y el color de la piel de las bayas.

Con estos seis clones se avanzó en la investigación y habrá novedades para comunicar este fin de semana.