Son 30 establecimientos sobre 330 que existían hasta el 2005, según información de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines. Se fueron por falta de rentabilidad.

En los últimos cinco años cerró el 10% de las estaciones de servicio

En los últimos cinco años cerraron 30 estaciones de servicio en la provincia, según información brindada por la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines (Amena).

Representan el 9% de los surtidores existentes en Mendoza, lo que es sensiblemente menor a las bajas promedio en el país, que superan el 30%. Pero hay otras zonas, como Jujuy, que registraron un aumento del 17,5% en la cantidad de expendedores, o San Juan, con el 14,8%.

Mendoza tenía 330 estaciones habilitadas en el 2005. En el último lustro desaparecieron 30 debido a que no resultaban rentables para sus dueños. Otras tantas desaparecieron entre el 2000 y el 2005, aunque de esto no existe registro fiel en Amena.

La mayoría de las que desaparecieron durante los primeros cinco años del 2000 importaban combustible. Esto se los permitía el modelo de los años ‘90 con la igualdad de valor entre el peso y el dólar.

Después de la crisis del 2001 y con la importación cada vez más cara, estos surtidores cerraron.

La situación de las que bajaron persianas en los últimos cinco años es diferente. Se fueron porque tenían rentabilidad baja, o no la tenían, y no accedían a la cantidad de combustible que necesitaban vender para que los números les cerraran favorablemente.

Desde Amena explicaron que la rentabilidad de las estaciones de servicio es del 7% fija.

Con este margen, los estacioneros deben afrontar los costos laborales (recomposiciones salariales) y los gastos propios de cada expendedora, que no escapan a la inflación, desde hace años. La forma de hacerlo es vendiendo más. Pero, ya se sabe, para vender más tendrían que recibir más combustible, y esto no pasa.

Las estaciones quiebran su stock cada vez más seguido, a pesar de que desde YPF aseguraron oficialmente que se entregó el 15% más en marzo que en febrero y que, en comparación con marzo del año pasado, se entregó 20% más de producto.

La refinería de Luján de Cuyo, perteneciente a YPF, está operando desde hace cinco años al máximo de su capacidad. Y seguirá así por mucho tiempo, por lo que será difícil que las estaciones de servicio puedan recibir un cupo mucho mayor al actual.

En este punto, la situación es más complicada para los surtidores de otras petroleras, como Esso, Shell o Petrobras, que suelen pasar varios días sin nafta ni gasoil.

Una salida alternativa que han sugerido innumerables veces los propietarios de estaciones de servicio es “reacomodar” los precios de acuerdo con el mercado internacional. Incluso han criticado que en algún momento Argentina deberá importar nafta, y los aumentos serán fuertes e inevitables.Sin embargo, la Secretaría de Comercio de la Nación aplicó en febrero la Ley de Abastecimiento, retrotrayendo los precios al 28 de enero y con claras intenciones de no autorizar subas en los combustibles.

 

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