El consumo de pollo superó históricamente al de carne vacuna en el país y consolidó un cambio de hábito que ronda los 49 kilos anuales por habitante, un fenómeno impulsado por los precios más accesibles frente a la hacienda tradicional. Sin embargo, la principal empresa del sector atraviesa una profunda parálisis operativa con centenares de despidos.
El pollo destronó a la carne vacuna, pero la crisis avícola golpea a Granja Tres Arroyos
A pesar del récord en el consumo de pollo, la principal empresa del sector enfrenta más de 700 despidos y un inminente concurso preventivo

Más allá de que crece el consumo de carne la principal avícola del país está en crisis.
El Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) detalló que el consumo per cápita de pollo llegó a 49,4 kilos anuales en 2025, mientras que la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) ubicó el promedio de los últimos doce meses del consumo per cápita de carne vacuna en 47 kilos anuales, una caída de 8,2% frente al año anterior.
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Un hito histórico impulsado por el consumo de pollo
Por primera vez en la historia económica reciente, la brecha monetaria entre el corte bovino y la ave volcó la demanda de las familias hacia el pollo, alcanzando cifras récord en la mesa de los argentinos. En contraste, las ventas ganaderas registraron caídas significativas tras aumentos interanuales superiores a la inflación general.
No obstante, este pico en la demanda interna choca de frente con la realidad financiera de los grandes productores. La suba de costos en insumos básicos, el impacto del esquema tarifario energético y el congelamiento de mercados externos estratégicos erosionaron la rentabilidad industrial, a pesar de operar al límite de su capacidad.
La crisis en Granja Tres Arroyos y el consumo de pollo
La otra cara del fenómeno comercial la vive Granja Tres Arroyos, la firma avícola líder de la Argentina, que atraviesa un escenario crítico. La compañía acumula más de 700 despidos en plantas bonaerenses y entrerrianas, además de mantener frenadas sus líneas de faena. El impacto social se siente con fuerza en Capitán Sarmiento, donde la fábrica dinamiza la economía local.
Aunque la preferencia popular sostiene los números del consumo de pollo, la firma registra deudas millonarias, miles de millones de pesos en cheques rechazados y severos atrasos salariales. La gravedad de la situación demandó la intervención directa del Ministerio de Trabajo bonaerense con la aplicación de la conciliación obligatoria para encauzar los reclamos gremiales por haberes no cobrados y cortes en aportes a obras sociales.
Incertidumbre financiera y el futuro del consumo de pollo
Frente al ahogamiento financiero, la empresa avanza hacia la presentación del concurso preventivo de acreedores para reestructurar sus pasivos bancarios y comerciales. En el sector explican que la falta de financiamiento a tasas competitivas para la renovación de infraestructura, sumada a la suspensión temporal de los envíos a China, impidió amortiguar el constante aumento de los costos fijos locales.
La instancia judicial buscará preservar las instalaciones y habilitar un plan de salvataje para reincorporar a los operarios desafectados. De la resolución del conflicto depende que la cadena productiva pueda abastecer sin interrupciones la demanda del consumo de pollo, un alimento que hoy marca máximos históricos en los hogares del país.
En pocas palabras
- Consumo récord: el pollo superó históricamente a la carne vacuna, alcanzando 49 kg por habitante anual.
- Crisis en Granja Tres Arroyos: la principal empresa avícola enfrenta más de 700 despidos y un concurso preventivo.
- Impacto económico: a pesar del auge en el consumo, la suba de costos y la falta de financiamiento ahogan a las productoras.