En otra avanzada del gobierno por desregular y abrir la economía, la decisión de cerrar el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) que dependía de ANMAT y flexibilizar la importación de productos ya puso en guardia a la industria alimenticia.
El INAL se creó en agosto de 1992 para monitorear la inocuidad de productos para consumo. Pero el ministro de Economía Luis Caputo, con aval del presidente Javier Milei, consideró que representaba una "duplicación de controles" sobre los alimentos.
Al mismo tiempo, con la Resolución 697/2026 Caputo y su par de Salud, Mario Lugones, dispusieron facilitar el ingreso de importados. ¿Cómo? con menos exigencias y dándole a un certificado de origen suficiente validez para salir al mercado.
Sin perder el tiempo, en la tarde del lunes el gobierno citó a una reunión a representantes de COPAL (Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios), que integra entre otras CAFIM (Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza).
Menos controles a alimentos: nuevos formatos y laboratorios privados
Al respecto, Raúl Giordano, titular de la Cámara, consideró que los cambios tratados "nos acercan al mundo. Un ejemplo: la lata de durazno cambia en tamaño y también el tenor de azúcar. Es como pasar de un banquito a sentarnos en un sillón".
Al respecto, se planteó una unificación de controles entre ANMAT y Senasa, desburocratizar los requisitos en los distintos niveles: el municipal, provincial (bromatología) y nacional.
Las nuevas exigencias implican bajar formato (pasar de la lata de 485 grs a 450, el formato más usado en otros países). Y grado brix, indicador de concentración del producto, que se reduce de 65° a 60° vigente a nivel mundial.
Al mismo tiempo, se abrió la puerta para que, como lo hizo el ministro Desregulador Federico Sturzenegger con el INV, los laboratorios privados puedan sumarse a los ensayos bromatológicos de inocuidad de alimentos.
"Una cosa es el control, otra el poder de policía. Los laboratorios deben homologarse, incluyendo la calibración de equipos y demás, con capacidad suficiente para ejercer la función si lo público no puede hacerlo", aclaró Giordano al respecto.
Ley de Etiquetado Frontal de alimentos: polémica en puerta
En el sector advierten que estos cambios "venían trabajándose hace tiempo" a partir de inquietudes de la industria. Entre otras, la del carnet habilitante para manipular alimentos, que dejará de renovarse cada 2 años para ser permanente.
Todo como parte del nuevo rol del Senasa, que dejará la órbita de Salud para pasar al Ministerio de Economía, Más allá de esa implicancia, el cierre del INAL no será inmediato. Al decir de Giordano "habrá una transición, con participación del sector privado".
Otro tema que, más allá de la resolución, dejó expuesto el gobierno a los empresarios, promete polémica: la derogación de la ley de Etiquetado Frontal, que desde hace 5 años obliga a identificar contenido de azúcares y grasa en los envases.
Importación de alimentos: ¿alcanzan los certificados de origen?
Según la Resolución 697/2026 basta con una declaración jurada del importador, y del certificado de libre venta emitido en el país de origen de cada producto para permitir su comercialización en territorio argentino.
"Será si los países de origen son de vanguardia, con una trayectoria en normativa internacional y que sean parte del Codex, que se valida periódicamente. Aunque la importación de alimentos existe, es un cambio importante relativo a la salud".
Actualmente, los supermercados cuentan en sus góndolas productos de todo el mundo. Por eso, para el dirigente gremial empresario de Mendoza "esto implica nivelar para arriba".
En pocas palabras
- Cierre del INAL: el Gobierno cerró el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) bajo la premisa de duplicación de controles.
- Flexibilización de importaciones: se redujeron las exigencias para importar alimentos, aceptando certificados de origen.
- Industria y laboratorios: la industria alimenticia ve cambios positivos, y se habilitará la participación de laboratorios privados en ensayos bromatológicos.




