Carne de jabalí: mientras Río Negro impulsa su venta, Mendoza no avanza en la autorización para comercializarla

Río Negro busca habilitar la venta de carne de jabalí en carnicerías, mientras Mendoza mantiene un esquema de control sanitario para los animales cazados

Editado por Melisa Stopansky
stopansky.melisa@diariouno.com.ar

El jabalí dejó de ser un problema exclusivo del ámbito rural para instalarse en la agenda económica y sanitaria del país. Mientras Río Negro impulsa una ley para habilitar la venta de carne de especies exóticas invasoras, como el jabalí y el ciervo, Mendoza mantiene un esquema mucho más restringido: controla la faena del animal dentro de los cotos de caza habilitados, pero no tiene previsto promover su comercialización.

La diferencia refleja dos modelos distintos para enfrentar una misma problemática: una especie invasora que provoca pérdidas millonarias en el sector agropecuario y representa riesgos para la salud pública.

Río Negro introduciría en carnicerías carne de jabalí y guanaco. En Mendoza, el guanaco es una especie protegida y la carne de jabalí no tiene un circuito de comercialización. Sólo se faena la carne de caza en un solo establecimiento.

Cómo funciona el sistema en Mendoza

Aunque el debate nacional recién comienza, Mendoza cuenta con un esquema de control específico para el jabalí.

Fuentes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) indicaron que la provincia dispone de un frigorífico habilitado para su faena y la actividad se desarrolla exclusivamente dentro de los cotos de caza autorizados y fiscalizados por la Dirección de Recursos Naturales Renovables.

El procedimiento establece que cada ejemplar cazado debe ingresar al frigorífico para su inspección sanitaria antes de cualquier destino comercial permitido, con controles destinados a prevenir enfermedades, como la triquinosis.

En Mendoza, por el momento, no piensan en avanzar en la comercialización de la carne de chancho jabalí.

Sin embargo, fuentes del Gobierno provincial consultadas por este medio aseguraron que no existe interés en avanzar hacia la comercialización masiva de esta carne, como sí pretende hacer Río Negro.

Una plaga que ya dejó consecuencias en Mendoza

La expansión del jabalí tiene efectos que exceden el daño ambiental.

En Mendoza ya existe un antecedente trágico: durante 2025 un puestero murió tras ser atacado por uno de estos animales, un caso que especialistas de la Facultad de Agronomía de la UBA citan como muestra del riesgo que representa la especie para las personas.

A nivel nacional, la cátedra de Invasiones Biológicas de la FAUBA estima que el jabalí genera pérdidas cercanas a US$1.600 millones anuales por los daños que ocasiona sobre cultivos, pasturas y sistemas productivos.

Diego Iván Cortez (49 años), trabajador rural y puestero, murió en marzo de 2025 tras ser gravemente atacado por un jabalí en la zona de El Carrizal de Abajo. (Archivo).

El principal desafío: garantizar una carne segura

El crecimiento de la población de jabalí abrió otra discusión: cómo evitar que la carne circule por canales informales.

Especialistas advierten que hoy gran parte de los productos derivados del jabalí provienen de faenas clandestinas, sin controles veterinarios ni análisis obligatorios para detectar enfermedades como la triquinosis.

Esto implica un doble riesgo.

Por un lado, para los consumidores, que desconocen el origen sanitario de la carne que compran en ferias, restaurantes o mediante ventas particulares.

Por otro, para la producción porcina, ya que el jabalí puede transmitir enfermedades como triquinosis, hepatitis y peste porcina a los establecimientos de cría.

El SENASA exige controles bromatológicos en la carne de chancho jabalí. Sólo de animales de caza.

Sin embargo, el planteo que hace Río Negro es que al ser carne disponible en una buena cantidad, el producto con las normas de seguridad necesarias podría venderse a bajo costo.

Qué exige el Senasa

Frente a este escenario, el Senasa actualizó en 2024 el Plan Nacional de Prevención y Control de la Trichinella mediante la Resolución 1035/2024.

La normativa establece nuevos protocolos para detectar el parásito y obliga a realizar análisis mediante la técnica de Digestión Artificial antes de consumir carne proveniente de faenas domésticas o artesanales.

El organismo recuerda que las personas pueden contraer triquinosis al consumir carne insuficientemente cocida de cerdos o de animales silvestres, entre ellos el jabalí.

Río Negro apuesta a convertir la plaga en un negocio

Mientras Mendoza limita el aprovechamiento del animal al circuito de caza controlada, Río Negro decidió avanzar un paso más.

El gobierno provincial enviará en agosto a la Legislatura un proyecto para habilitar la comercialización de carne de jabalí y ciervo en carnicerías y comercios habilitados.

La iniciativa busca transformar una especie invasora en un recurso económico, apoyándose en una infraestructura que ya comenzó a desarrollarse con una sala de faena habilitada en Río Colorado y proyectos para sumar otras plantas en el Valle Inferior y Bariloche.

Experiencias similares también comenzaron a desarrollarse en Corrientes, donde funciona un frigorífico multiespecie para procesar jabalí y ciervo axis bajo estrictos controles sanitarios. Pese a estos antecedentes, Mendoza toma distancia de estas iniciativas.

El dilema que aún divide a las provincias

El debate de fondo ya no pasa por si el jabalí constituye una plaga: existe consenso técnico sobre el impacto ambiental, sanitario y económico que provoca.

La discusión gira ahora en torno a qué hacer con los animales una vez controlados.

Mientras Mendoza prioriza un esquema orientado al control sanitario y la caza regulada, Río Negro propone convertir esa actividad en una cadena formal de producción y abrir un nuevo mercado de proteínas alternativas.

Por ahora, la provincia mantiene una posición cautelosa. El desafío será determinar si, especialmente en el Sur mendocino, existe una escala productiva suficiente para avanzar hacia un modelo comercial o si resulta más conveniente conservar el actual sistema de control.

En pocas palabras

  • Río Negro: busca habilitar la venta de carne de jabalí y ciervo en comercios autorizados.
  • Mendoza: mantiene un esquema de control sanitario para animales cazados en cotos habilitados.
  • Plaga: el jabalí genera pérdidas de U$S1.600 millones anuales y riesgos sanitarios, incluyendo triquinosis.
Resumen generado por Thinkindot AI

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