Más allá de la Gran Muralla, la China de hoy

Los visitantes extranjeros quieren comprender la rápida transformación del país junto con su patrimonio milenario

Wolfgang Georg Arlt, experto en turismo de Alemania, visitó Beijing por primera vez en 1978.

“Por la noche casi no había luces”, recordó Arlt, quien cuenta con más de 50 años de experiencia en los sectores del turismo y la hotelería. Cuando regresó a la capital china a principios de junio para asistir a una cumbre organizada por la Federación Mundial de Ciudades Turísticas, quedó impresionado por la infraestructura inteligente, los servicios impulsados por inteligencia artificial y el moderno perfil urbano de Beijing.

Visitantes extranjeros prueban brochetas mientras recorren los históricos callejones de la calle Qianmen en Beijing. CHEN QIANG / PARA CHINA DAILY.

A medida que China se consolida como uno de los principales destinos turísticos del mundo, Arlt también observó un cambio en las preferencias de los viajeros extranjeros. “Antes el turismo consistía en visitar lugares, sacar fotos y hacer compras. Ahora la gente quiere aprender algo y vivir una experiencia”, afirmó. Ese cambio está redefiniendo el turismo receptivo de China, ya que cada vez más visitantes extranjeros buscan comprender en profundidad la rápida transformación del país.

La tendencia tiene una relevancia especial para los visitantes de América Latina. El 1 de junio de 2025, China introdujo la exención de visa para los titulares de pasaportes ordinarios de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Uruguay, lo que permite estancias de hasta 30 días. Durante el año posterior a la entrada en vigor de la medida, se registraron 81.000 viajes de pasajeros procedentes de esos cinco países sudamericanos a través de los puertos de Shanghai, un aumento interanual del 50,5%.

Turistas interactúan con robots en la tienda insignia de Unitree Robotics en Beijing. JU HUANZONG / XINHUA.

Una mañana de marzo, en las afueras de Beijing, el guía turístico Yang Li se encontraba entre un grupo de diplomáticos extranjeros y una línea de producción totalmente automatizada. Su tarea consistía en explicar el funcionamiento de la fábrica, pero pronto comprendió que los diplomáticos querían entender una transformación mucho más amplia. “Querían saber cómo el país había logrado construir esto”, recordó.

Durante casi tres décadas, Yang se ganó la vida explicando el pasado de China: sus dinastías, emperadores, templos y antiguas murallas. Ahora, frente a una planta de producción donde los brazos robóticos trabajaban de manera sincronizada, se encontró explicando cómo China aprendió a fabricar este tipo de tecnologías a gran escala.

“No vinieron a ver la Gran Muralla. Vinieron aquí para entender por qué China puede hacer esto”, dijo Yang sobre la visita, organizada por el Ministerio de Cultura y Turismo.

Durante generaciones, el relato del turismo receptivo en China se apoyó en referentes como la Ciudad Prohibida, la Gran Muralla y los Guerreros de Terracota. Hoy, muchos turistas también quieren comprender cómo funcionan las fábricas, cómo operan las ciudades y cómo la innovación está transformando la vida cotidiana, explicó Yang.

Clientes españoles solicitaron visitar fábricas inteligentes en Shenzhen, provincia de Guangdong, mientras que grupos turísticos de Rumania que viajaban a Changsha, provincia de Hunan, pidieron recorrer líneas de producción de vehículos eléctricos.

Una encuesta realizada en 2026 por Trip.com Group entre más de 500 operadores de turismo receptivo reveló que más del 80% detectó un creciente interés de los visitantes extranjeros por experiencias que van más allá de los recorridos turísticos tradicionales.

En Zhangjiajie, provincia de Hunan, el operador turístico Li Jieming fue testigo de ese cambio. La ciudad es conocida por sus pilares de piedra arenisca que inspiraron las montañas flotantes de la película Avatar.

Hace tres años, los visitantes extranjeros representaban apenas una pequeña parte de su negocio. Hoy constituyen alrededor del 60%.

“Muchos visitantes extranjeros no quieren pasar todo el día tachando atracciones de una lista”, explicó. “Quieren interactuar con la gente y comprender la vida local”.

La empresa de Li incorporó experiencias participativas, entre ellas el tejido tradicional del brocado de la etnia tujia, la danza Baishou y los trabajos tradicionales en plata.

“Las montañas les regalaron una vista”, dijo Li. “El tejido les dejó un recuerdo”.

Yang, uno de los primeros guías turísticos con certificación nacional de categoría oro en China, señaló que los visitantes extranjeros también hacen preguntas cada vez más complejas. “Antes, escuchaban todo lo que uno les contaba. Ahora preguntan por qué”.

Una viajera extranjera observa productos en una tienda de juguetes de diseño en Shanghai. CHEN HAOMING / XINHUA.

Para los guías, esto implica comprender no solo China, sino también las perspectivas que los visitantes traen consigo. Los viajeros españoles suelen establecer paralelismos entre la Gran Muralla y la Alhambra, el complejo palaciego y fortificado de Granada, mientras que los turistas latinoamericanos suelen relacionar la historia china con sus propias experiencias de colonización y construcción nacional.

La Gran Muralla sigue allí. También la Ciudad Prohibida. Pero junto a ellas está surgiendo un nuevo conjunto de destinos: plantas industriales, talleres de patrimonio cultural y centros de innovación.

Por YANG FEIYUE.

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