En 1987, Neil Schmid, en ese entonces un universitario que estudiaba chino en la Universidad de Georgetown en Washington, viajó a Dunhuang, provincia de Gansu, por primera vez. Cuando llegó a las Cuevas de Mogao, quedó cautivado.
Ante él, las 492 cuevas llenas de murales y estatuas que comprendían elementos desde el siglo IV al XIV revelaban la historia china y la de la Ruta de la Seda. Más de la mitad de los grabados fueron creados durante la dinastía Tang (618-907). “Es tan complejo… y por eso tan interesante”, expresó Schmid, de 56 años. “Me enamoré inmediatamente de ellas”.
Ese mismo año, las cuevas fueron incluidas en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, como uno de los registros más primitivos de China.
Schmid escuchó por primera vez sobre Mogao cuando participó en un programa de intercambio estudiantil en Taipei. “No había fotos y solo teníamos textos editados, así que decidí ir allí por mi cuenta”. Profundizó su estudio de Dunhuang en los años siguientes, haciendo cursos en universidades en Tokio y París, antes de obtener el
doctorado en la Universidad de Pensilvania. Desde ese momento ha enseñado en la Universidad de Carolina del Norte, la Universidad de Duke del mismo estado y la Universidad de Pensilvania.
Luego de que Schmid regresara a Dunhuang por numerosos intercambios
académicos, Wang Xudong, que en ese momento era director de la Academia de Dunhuang, la institución de investigación y gestión del lugar, preguntó: “¿Por qué no te quedas?”. “Me sentí muy conmovido y halagado por esa oportunidad única”, señaló Schmid. “Es una especie de yuanfen (destino)”. Así, el año pasado, Schmid se convirtió en el primer investigador extranjero a tiempo completo en la historia de la academia.
La Academia de Dunhuang fue fundada en 1944 por el gobierno chino para proteger las Cuevas de Mogao. En el 1900, 60.000 documentos antiguos, en muchos idiomas provenientes de los países a lo largo de la Ruta de la Seda, se descubrieron en la Cueva 17, también conocida como la “cueva biblioteca”. Los manuscritos, tanto religiosos como laicos, eran enciclopédicos en esencia y abarcaban casi un milenio.
“Es un registro etnográfico único”, sostuvo Schmid. “Los manuscritos son como porciones de tiempo. Vemos la vida cotidiana de las personas y las relaciones sociales con un detalle fantástico”.
Sin embargo, al oír la noticia, los exploradores y arqueólogos extranjeros invadieron el lugar y muchos manuscritos se llevaron a Europa. Por ejemplo, el Sutra del diamante (Vajracchedika), que lleva la fecha 868 y es la obra impresa más primitiva del mundo, en la actualidad, se encuentra en la Biblioteca Británica. De hecho, menos de un tercio del resto de los manuscritos de Dunhuang se encuentran en China, por lo que la falta de materiales era un límite para la investigación en el país y había un dicho sobre ello: “Dunhuang pertenece a China, pero los estudios de Dunhuang pertenecen al extranjero”.
Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar después de los años 90. “La
accesibilidad se ha mejorado en gran medida con la digitalización de los
manuscritos, los objetos y las cuevas… y las bases de datos que contienen la beca y la investigación de los materiales de Dunhuang. Ahora, personas de todo el mundo pueden acceder a los recursos de formas inimaginables para los académicos del siglo XX”.
El programa de colaboración global, el Proyecto Internacional de Dunhuang, es ahora una base para esa investigación conjunta. Solo el año pasado, la academia firmó memorandos de entendimiento para la colaboración con 10 instituciones del extranjero, incluyendo la Biblioteca Británica, la Universidad de California, Berkeley y la Pritzker Art Collaborative en Chicago. Asimismo, 17 simposios internacionales organizados por la academia se llevaron a cabo el año pasado, atrayendo a 58 estudiosos de todo el mundo.
Además, el proyecto de Dunhuang electrónico, una base de datos creada por la Academia, ha tomado fotos en alta definición de 220 cuevas aproximadamente, 30 de las cuales están publicadas online para el acceso del público. “Schmid es fundamental para construir nuestras conexiones con los institutos de investigación de Europa y Estados Unidos”, señaló Mao Ming, un investigador colega de la academia. “Nunca perdió esa pasión, incluso después de tres décadas”. Por su parte, otro investigador, Zhang Yuanlin, a cargo de la base de datos de recursos académicos, señaló: Schmid tiene una preferencia particular por Dunhuang. Sus ideas originales son creativas y ampliamente reconocidas en los círculos académicos”.
Cuando Schmid fue contratado, Wang esperaba que fuera “un puente y un recurso para los académicos internacionales que vienen a Dunhuang a investigar”. A pesar de su labor, todavía existe una barrera de idiomas, como señaló un anuncio oficial de la academia sobre su designación. La bibliografía fundamental sobre los estudios de Dunhuang en China no está traducida y por lo tanto está limitada a los académicos que saben chino.
Schmid ahora tiene un proyecto ambicioso delante de él. Está preparando La guía integral de recursos académicos para los estudios de Dunhuang, la primera referencia enciclopédica para investigadores internacionales en el campo. Incluirá introducciones a recursos de textos, metodologías sociológicas y lingüísticas, religión y filosofía. La digitalización también hace posible los estudios interdisciplinarios exhaustivos, señaló. Schmid considera que Dunhuang brinda una inspiración significativa para los intercambios culturales hoy en día. “Dunhuang es cosmopolita. Aunque uno vaya allí unas 100 veces, siempre se puede aprender algo nuevo”. Por ejemplo, destaca que en la Cueva 285, existen motivos taoístas e
imágenes de Apolo con un rostro chino junto a los dioses hindúes Vishnu y
Ganesha, aunque la cueva fuera dedicada para el culto de Buddha. “Dunhuang es un modelo para que diferentes civilizaciones e ideas puedan juntarse sin conflicto.
En ningún lugar en el mundo existe una colección comparable de semejante
conjunto de recursos del pasado. Por lo tanto, estos materiales ofrecen el potencial profundo para ayudarnos a entender el pasado, a nosotros en el presente y las posibilidades para un futuro globalizado”.
