En una fresca mañana de agosto, un Ebus se desliza en silencio por las calles adoquinadas y las fachadas del siglo XIX de San Telmo, en contraste con el rugido diésel que durante décadas definió el sistema de colectivos de Buenos Aires. Los pasajeros conversan sin necesidad de alzar la voz. El único sonido que emite el compacto vehículo azul brillante es el ocasional pitido de su particular bocina.
Ebus chinos ofrecen un transporte más limpio en Buenos Aires
Los autobuses eléctricos ofrecen un viaje con menos ruido, menos humo y mayor agilidad en las calles centrales

Pasajeros a bordo de un bus eléctrico fabricado por la empresa china Yangzhou Asiastar Bus en Buenos Aires, el 7 de mayo. MARTÍN ZABALA / XINHUA
Los autobuses eléctricos de fabricación china, introducidos hace más de dos meses a modo de prueba, representan un paso pequeño pero significativo hacia un sistema de transporte más limpio y silencioso en la capital argentina.
La ciudad adquirió 12 unidades, cada una con apenas 12 asientos y espacio para unos 17 pasajeros de pie, menos de la mitad de la capacidad de un colectivo tradicional. El recorrido comienza en Parque Lezama y finaliza en Plaza San Martín, conectando barrios céntricos como Monserrat y San Nicolás, evitando las grandes avenidas.
Recomendadas
“Se siente como manejar un auto: es liviano y sencillo”, comentó la conductora Carla González, una de las varias mujeres contratadas para el servicio en un esfuerzo por promover la igualdad de género en un sector históricamente dominado por hombres.
Los 12 buses eléctricos fueron adquiridos a comienzos de 2025 de Yangzhou Asiastar Bus, fabricante con sede en la provincia de Jiangsu, en el este de China.
Según información oficial, las unidades se enviaron en dos tandas entre enero y febrero, recorriendo casi 20.000 kilómetros hasta llegar a Buenos Aires.
La operación se concretó mediante una licitación competitiva por unos u$s 2,8 millones. Estos minibuses cuentan con diseño de piso bajo y características básicas de seguridad.
Su tamaño y equipamiento marcan la diferencia. Con aire acondicionado, calefacción y ese inconfundible “olor a vehículo nuevo”, se asemejan más a un bus turístico que a los tradicionales colectivos diésel de la ciudad. Para los pasajeros, la experiencia ofrece no solo comodidades, sino también la ausencia de ruido y humo.
“Es un viaje más suave, y no bajás con olor a escape”, comentó un pasajero al llegar a Plaza San Martín.
Por ahora, no se ha anunciado ninguna decisión definitiva respecto a nuevas compras. Los vehículos eléctricos forman parte de un programa piloto impulsado por la ciudad, y las autoridades aseguran que están evaluando de cerca su desempeño y la respuesta del público.
El impacto más visible de los autobuses reside en la experiencia del pasajero. Los tiempos de espera son de un promedio de 10 minutos, y los vehículos más pequeños se desplazan con facilidad por calles estrechas, lo que hace que el viaje sea más rápido que en muchas rutas convencionales.
Aunque no existen planes inmediatos de ampliar el servicio más allá de estas 12 unidades, los planificadores urbanos sostienen que el modelo podría adaptarse a otros barrios en el futuro.
De concretarse, Buenos Aires podría sumarse a ciudades como Santiago, Bogotá y Ciudad de México, donde los buses eléctricos ya forman parte del paisaje urbano.
Hasta entonces, viajar en el Ebus ofrece un adelanto de lo que podría ser una Buenos Aires más limpia y silenciosa, un viaje a la vez.
La autora es periodista freelance para China Daily.