En los últimos años, el mundo automovilístico ha girado hacia el mercado de los autos eléctricos. Las fábricas en este sector crece de manera exponencial, y Canadá no ha querido quedarse atrás.
Canadá construye en solo seis semanas la mayor fábrica del mundo para dar una segunda vida a las baterías de coches eléctricos
Esta avanzada fábrica de Vancouver permitirá dar una segunda vida a las baterías de autos eléctricos

En esta carrera, el país busca una ventaja y se dispone a poner en marcha la mayor fábrica de baterías para autos eléctricos en tiempo récord. Se trata de la planta de Vancouver, desarrollada por la empresa canadiense Moment Energy.
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Esta fábrica de Vancouver aspira a convertirse en la mayor instalación mundial especializada en el reacondicionamiento de baterías de vehículos eléctricos. Según las previsiones de la compañía, alcanzará una capacidad anual de 1 GWh antes de 2030, suficiente para desplegar numerosos sistemas estacionarios de almacenamiento energético en Norteamérica.
En lugar de fabricar sistemas nuevos desde cero, Moment Energy recupera módulos ya existentes, los inspecciona individualmente, verifica su estado y los integra en nuevos sistemas de almacenamiento energético destinados a edificios, industrias, hospitales o pequeñas redes eléctricas aisladas.
La importancia de esta empresa para la sostenibilidad
Las baterías de los autos eléctricos suelen protagonizar el debate cuando llega el momento de su reciclaje. Sin embargo, existe una etapa intermedia que cada vez cobra más importancia: darles una segunda vida antes de recuperar sus materiales. Esta estrategia permite aprovechar durante muchos años baterías que todavía conservan buena parte de su capacidad de almacenamiento, aunque ya no sean adecuadas para impulsar un automóvil.
La diferencia entre reutilizar y reciclar es fundamental. El reciclaje implica desmontar completamente la batería para recuperar materiales como litio, níquel, cobalto, cobre o grafito, un proceso que requiere energía, instalaciones especializadas y tratamientos industriales complejos.
La reutilización, en cambio, retrasa ese paso durante varios años. Es decir, la batería continúa prestando servicio antes de convertirse finalmente en materia prima para fabricar nuevas celdas.