El espacio de arte Killka de Bodegas Salentein tiene desde su arquitectura y el particular paisaje que la rodea, un lugar donde no sólo el vino, sino también el arte encuentran modos singulares de expresarse.
Así como en los vinos todo el terruño termina transfiriéndose al paladar, este espacio dedicado a la promoción de los artistas locales busca que el visitante se lleve consigo las impresiones que la interrelación entre paisaje y obras plásticas pueden provocarle.
Con este propósito en mente, el espacio de arte Killka volverá a tener muestras temporarias, que se sumarán a las exposiciones permanentes de arte argentino contemporáneo y de pintura holandesa.
La destacada artista plástica mendocina Marcela Furlani será la encargada de inaugurar este nuevo ciclo de exposiciones temporarias, junto con sus colegas Raquel Fluixá, Valeria Señorans y Héctor Ramazzi.
Sofía Jacky, coordinadora de arte de Killka, explicó cómo será la dinámica a partir de esta muestra que ayer quedó habilitada para el público y permanecerá durante un mes.
-¿Con la muestra "Portales: trasconejada travesía imaginaria", se abre un nuevo ciclo de exposiciones temporales?
-En marzo tuvimos una muestra de fotografías que ya había sido exhibida en , pero fue algo más interno. Esta sería la primera exposición, en la que venimos trabajando con Furlani desde noviembre para reactivar oficialmente el espacio.
-¿Qué perfil tendrán los expositores? ¿Mendocinos solamente o se extiende a artistas argentinos?
-El perfil es más que nada mendocinos, para seguir con la línea de Killka de promocionar el arte local. Pueden llegar a surgir algunos trabajos en conjunto, pero la idea es que siempre haya artistas de la provincia. En este caso son todos mendocinos.
-¿Cuál es el lineamiento general de esta muestra?
-Tenía que involucrarse con el espacio, porque trabajamos en torno al concepto Killka, que en lengua quechua significa "portal", entonces la idea es que las muestras de acá en adelante también se involucren con el espacio.
-¿Va a ser el eje temático?
-Exacto, no necesariamente el tema del portal, pero sí el entorno, la bodega, muchos conceptos que los mismos arquitectos han incorporado, el paisaje, el vino, el viento... Es un espacio muy particular y la idea es aprovechar eso y sacarle partido a este lugar que involucra tantas ideas, tantos conceptos, desde la naturaleza hasta el vino y la cultura. Hay muchas ideas involucradas y nos pareció bueno empezar a rescatarlas y que las muestras participarán de esto.
-¿Qué rol tiene el arte en el espacio Killka?
-La idea va a ser que el visitante se involucre más como tal, por eso la intención es que las muestras salgan de los espacios definidos arquitectónicamente para las exposiciones y que convivan con toda la arquitectura, por eso hemos incorporado instalaciones fuera de la sala de arte. La idea es que el arte salga al encuentro del visitante.
-¿Tienen un cronograma para el resto del año?
-Está organizándose, lo estamos ajustando. Antes había cuatro muestras al año (una por cada estación), después quedaron tres y ahora se está reestructurando. Probablemente sea una muestra grande al año y otras más pequeñas en otra sala, donde allí sí van a ir rotando con mayor frecuencia.
-¿Qué lugar van a ocupar las muestras dentro de la estructura edilicia?
-Van a estar ubicadas en dos salas que ya se venían usando, sólo que ahora las hemos definido más e incluso les hemos puesto nombres. La sala de la muestra permanente, donde está la colección, después una sala grande para exposición temporal, que hemos denominado "Vientos". Ahí va a estar gran parte de la exhibición y hay otra sala más pequeña, la sala "Piedra", que es la que va a tener un ritmo de rotación más frecuente.
-Con las instalaciones que van a ubicarse afuera, ¿van a seguir con el concepto de cómo el paisaje influye y modifica las obras?
-Exacto, eso en el espacio ya está, porque cuando vas ingresando en el parque de esculturas hay obras de Marta Minujín o de Nora Correas, por ejemplo, que están permanentes y que se van modificando con el espacio, no es lo mismo verlas en verano que en invierno. La idea es incorporar ese mismo concepto a las exposiciones temporales, que también en ellas intervenga el espacio.
El puntapié inicial
Cuando Marcela Furlani fue convocada para hacer esta muestra, decidió hacer extensiva una idea que desde hacía tiempo rondaba sus procesos creativos.
"En el 2015 hice una muestra con Daniel Rueda -porque soy parte de su staff-, que se llamó Yo, yo y la posibilidad. Uno era mi propio yo, y el otro eran todos los demás, porque uno es con el otro. A partir de eso para esta exposición comencé a pensar en invitar a otros artistas, con los que tengo mucha afinidad, que no trabajan como espejo de lo que yo hago, sino que tienen otra propuesta. Hay una admiración por ellos y busqué a estos artistas que de algún modo me completan y tienen esa generosidad de poder jugar conmigo de que sus obras son de ellos pero también de algún modo mías", explica la artista plástica.
Luego apareció la idea de los portales, y como Killka significa "portal" en quechua la idea cerraba con lo que Furlani tenía en mente acerca de Alicia en el país de las maravillas, "como un portal a otro estado de conciencia, un encuentro donde conviven situaciones muy diversas -a veces antagónicas y otras muy parecidas-. Al aparecer el personaje de la liebre, surgió el título Trasconejada, travesía imaginaria. Trasconejada es correr tras los conejos, pero en lenguaje coloquial también significa extraviarse". Y es en esos imaginarios mundos que propone el arte donde esta muestra invita al visitante para extraviarse en ellos.
A partir de este concepto se sumaron los grabados de Valeria Señorans, las monotipias de Héctor Ramazzi y las pinturas de Raquel Fluixá. Esta última lleva un enorme objeto ensamblado, que es poco usual que presente, llamado Lampedusa.
La muestra está dispuesta de manera circular y se puede transitar de este modo o ver las obras como hitos dentro de la bodega, con una mínima señalización para que el espectador pueda hacer su propio recorrido.
