El video de un experimentado paracaidista estadounidense, que realizó uno de los saltos más extremos jamás vistos. Desde una altura de 7.600 metros (25.000 pies), se lanzó sin paracaídas ni traje aéreo, confiando únicamente en su precisión, entrenamiento y una enorme red de seguridad en tierra.
Para que esta hazaña fuera posible, Aikins pasó meses preparándose. Durante la caída libre, fue acompañado por otros paracaidistas que lo guiaron en el descenso, pero en los últimos 1.000 metros cayó completamente solo. Recibía señales sonoras en su casco que le indicaban el momento exacto para girar su cuerpo y aterrizar de espaldas en una red de 900 metros cuadrados, instalada en el desierto de Simi Valley, California.
Lo más impresionante es que salió completamente ileso, sin un solo rasguño. Aikins proviene de una familia de paracaidistas, y su experiencia en el aire fue clave para lograr este récord. Sin duda, un salto que desafió los límites del cuerpo humano y dejó a todos boquiabiertos.



