Vino a Mendoza por apenas tres días y terminó construyendo aquí toda su vida. Roon Van Rhee, economista, nacido en Rotterdam, Holanda, llegó a la provincia como parte de un viaje por Argentina y se encontró con algo que no estaba en ningún itinerario: el amor. Conoció a Cecilia en el lobby de un pequeño hotel, decidió regresar un mes después para verla otra vez y, poco tiempo más tarde, tomó una decisión que cambiaría su destino: compró un pasaje de ida y se mudó definitivamente a la provincia.
Vino por 3 días, se enamoró y nunca más se fue: el economista holandés que apostó todo a Mendoza
Roon Van Rhee nació en Rotterdam y creció mirando uno de los puertos más importantes del mundo. Vive en Mendoza con su familia y desarrolla proyectos empresariales
Hoy, más de una década después, vive en Mendoza, formó una familia numerosa con cuatro hijos y desarrolló su carrera profesional en el país que alguna vez pensó visitar solo como turista.
La historia de este holandés de 49 años parece escrita por el azar, aunque detrás de ese viaje también había un momento muy especial en su vida. Roon había nacido el 16 de agosto de 1976 en Rotterdam, en los Países Bajos, una de las ciudades portuarias más importantes de Europa. Es el menor de cuatro hermanos y durante muchos años su vida estuvo profundamente ligada a esa ciudad.
“Viví gran parte de mi vida en Rotterdam. Fui a la escuela, a la secundaria y a la Universidad Erasmus allí, así que todo mi mundo estaba en esa ciudad”, cuenta.
Pero su vida daría un giro inesperado en 2004. Ese año su padre enfermó gravemente. El diagnóstico fue devastador: cáncer fulminante. Un mes después, en enero de 2005, falleció.
La promesa a su padre antes de su muerte y el inicio de una vida en Mendoza
En ese momento Roon trabajaba en el China Hong Kong Trade Center, pero la muerte de su padre lo enfrentó a una decisión crucial. Su padre dirigía una empresa dedicada a la producción de resortes industriales utilizados en la actividad portuaria y en la industria petroquímica. Antes de morir, Roon le hizo una promesa.
“Le prometí meterme en la empresa para asegurar la continuidad”, recuerda, en diálogo con Diario UNO.
El desafío no era menor. Él era economista y no tenía experiencia en la industria metalmecánica. Sin embargo, su padre había intentado prepararlo. Lo había enviado a capacitarse en Sheffield, Inglaterra, y en los días previos a su fallecimiento Roon buscó asesoramiento y contactó a expertos para poder asumir el rol.
“Soy economista, no tenía experiencia en todo lo que es metal mecánica -rememora-. Pero tuve que introducirme muy rápido en el tema, ponerme en contacto con especialistas y prepararme en muy poco tiempo”.
Su objetivo era claro: garantizar la continuidad de la empresa familiar. Junto con sus hermanos también acordaron que la idea sería encontrar, eventualmente, una salida ordenada.
Ese momento llegó a mediados de 2008, cuando un grupo de técnicos con financiamiento logró comprar la compañía. A Roon le pidieron quedarse hasta marzo de 2009 para completar la transición.
Cuando ese ciclo estaba llegando a su fin, comenzó a preguntarse qué quería hacer con su vida. Después de años intensos, sentía la necesidad de viajar y abrir nuevas puertas.
“Tenía muchas ganas de hacer viajes. Empecé a organizar visitas a mi hermana en Hong Kong, a unos amigos en Dubái y también tenía el gran deseo de conocer Argentina”, evoca.
Los motivos para viajar a Argentina: familia, amigos y el Boca-River
El país sudamericano lo atraía por dos motivos. Por un lado, tenía familiares lejanos que ya habían sido visitados por sus hermanos. Por otro, un primo suyo había estudiado en Buenos Aires y estaba organizando un encuentro cinco años después para reunirse con antiguos compañeros y asistir nada menos que a un superclásico entre Boca y River.
“Me entusiasmé mucho con ese plan. Él iba solo por unos cuatro o cinco días, pero yo quería quedarme más tiempo para conocer el país”, recuerda.
Para organizar el viaje pidió el contacto de una persona que pudiera ayudarlo a diseñar un recorrido. Así llegó a una agencia de turismo que armó un itinerario amplio por Argentina.
El plan incluía comenzar en el sur, recorrer el norte y finalmente llegar a Mendoza.
“Era un destino final para disfrutar de la montaña, de las bodegas y del paisaje”, señala, y asegura que lo que vino después fue una verdadera sorpresa.
Antes del viaje le habían contado que allí había una persona que podría recibirlo y orientarlo durante su estadía. Se llamaba Cecilia y trabajaba en la bodega Mendel.
Cuando llegó a la provincia se alojó en un pequeño hotel cerca de la bodega. Al poco tiempo lo llamaron desde la recepción para avisarle que Cecilia había llegado.
“Había venido para darme la bienvenida y contarme el plan para los tres días que tenía previstos en Mendoza”, aclara Roon. Cecilia es mendocina y forma parte de una familia muy conocida en la provincia: es hija del pediatra Abel Albino, fundador de CONIN, la organización dedicada a la lucha contra la desnutrición infantil.
"Nos vimos con Cecilia en el lobby de un hotel y salió la chispa", recuerda Roon
Ese encuentro cambiaría su vida.
“Ahí en el lobby del hotel nos encontramos y salió la chispa”, recuerda, y ríe.
A partir de ese momento el programa original quedó un poco de lado. En lugar de seguir el itinerario turístico, comenzaron a improvisar nuevos recorridos por la provincia.
Pero el viaje estaba llegando a su fin y Roon debía regresar a Holanda. Antes de irse hizo una promesa.
“Le dije que volvería en 30 días”, relata. Y cumplió. Un mes después estaba nuevamente en Mendoza, esta vez para quedarse durante varias semanas y conocer mejor la vida de Cecilia.
Ese fue el comienzo de una relación marcada por los viajes y los reencuentros. Ella lo visitó en Holanda y lo acompañó incluso al casamiento de uno de sus mejores amigos.
“Ahí empezamos a hacer estos intercambios. Yo volvía a Mendoza, ella viajaba a Europa. Hasta que nos dimos cuenta de que, si queríamos apostar a esta relación, alguien tenía que dar el paso”, señala.
La decisión fue de Roon.
“Yo tomé la decisión de apostar. Me compré un pasaje de ida y me vine a Argentina”, relata.
Roon llegó a Mendoza en 2009 y enseguida empezó a proyectar qué hacer
Era noviembre de 2009 cuando llegó definitivamente a Mendoza. Alquiló un departamento y comenzó a pensar qué podía hacer profesionalmente en su nuevo país.
Su primer trabajo fue como consultor para un fondo de inversión con actividad en Bélgica que era dueño de una empresa frutícola en Argentina.
Esa experiencia lo llevó a pensar en conectar su pasado en Rotterdam —una ciudad portuaria clave en el comercio internacional— con la producción agrícola argentina.
Así comenzó un proyecto de exportación de frutas, principalmente cerezas, que desarrolló durante algunos años.
Pero en paralelo empezó a acercarse al mundo del vino, una de las industrias más emblemáticas de Mendoza.
Empezó, así, a conocer el trabajo del enólogo, del agrónomo, el trabajo en el campo. “Era una cara de la industria que nunca había visto”, dice.
En ese proceso detectó algo que le llamaba la atención: la larga cadena de intermediarios que separa al productor del consumidor.
“Escuchaba siempre lo mal organizada que estaba la cadena. Cómo un vino que se vende a 100 pesos termina en la góndola en 500 o 600”, se preguntaba. Esa observación lo llevó a pensar en un proyecto que había visto en Francia y que buscaba acortar esa distancia.
Así nació Productores Online, una plataforma pensada para conectar directamente a bodegas y consumidores.
“Era un proyecto muy ambicioso porque yo no conocía bien Argentina, tampoco la industria vitivinícola y no tenía experiencia en comercio electrónico ni programación. Pero me metí con mucha pasión”, asegura.
El proyecto tuvo momentos de crecimiento y otros más difíciles. Finalmente tomó la decisión de cerrarlo, pero esa experiencia le dejó aprendizajes y nuevas conexiones.
Ligado siempre a actividades empresariales conectadas a su país de origen
Mientras tanto, desarrolló otras actividades empresariales vinculadas con empresas de su país de origen.
Una de ellas fue la representación de una fábrica holandesa dedicada a la producción de cápsulas de café compatibles con sistemas como Nespresso y Dolce Gusto.
“Es la fábrica más grande del mundo en este tipo de cápsulas para marcas propias de grandes cadenas como Target, Kroger o Walmart”, enumera.
Su objetivo fue presentar esos productos a cadenas de supermercados en América Latina, una tarea que continúa hasta hoy.
También sumó la representación de tecnologías vinculadas al monitoreo de pozos petroleros y a la construcción de rutas.
Con el tiempo, nuevas oportunidades fueron apareciendo y Roon se vinculó con distintos proyectos empresariales, entre ellos el desarrollo de un fondo de inversión orientado a proyectos productivos en Argentina.
“En estos tiempos donde el mundo está geopolíticamente complicado hay mucho interés en asegurar el suministro de alimentos y de energía. Y Argentina está muy bien posicionada en esos sectores”, advierte.
El fondo busca conectar inversores internacionales con empresas argentinas vinculadas a industrias estratégicas como la agricultura o la energía.
“Hemos logrado avanzar con inversores importantes de Canadá, de Francia y también con empresarios argentinos que viven en el exterior”.
Un hogar, una familia y cuatro hijos maravillosos
Pero más allá de los negocios, hay una parte de su vida que ocupa un lugar central: su familia.
Roon y Cecilia formaron un hogar en Mendoza y hoy tienen cuatro hijos.
“Tenemos cuatro hijos, todos chicos”, dice orgulloso.
En esa historia hay también un capítulo que transformó profundamente la vida de todos.
Su hija Lieve nació en 2015 con acondroplasia, una condición genética conocida como enanismo que afecta el crecimiento de los huesos largos.
“Fue una gran sorpresa”, recuerda.
A partir de esa experiencia Cecilia comenzó a escribir y compartir reflexiones sobre el tema. Con el tiempo fue construyendo una comunidad de seguidores interesados en conocer y comprender mejor esa realidad. Su blog: Cecilialbino.blog.
De ese proceso surgieron también nuevos proyectos, como una tienda de regalos llamada Ceci & Lieve (@Ceciylieve en Instagram).
Incluso la historia inspiró la creación de un vino llamado Be Lieve.
“Tiene mucho sentido porque habla de creer, de ser amable y de confiar”, reflexiona Roon.
Hoy, después de más de una década en Argentina, Roon mira su recorrido con perspectiva.
El economista que creció en Rotterdam, que asumió la empresa de su padre tras una tragedia familiar y que llegó a Mendoza con un plan de viaje de apenas tres días, terminó encontrando aquí su lugar en el mundo.
Un lugar donde la montaña, la familia y los nuevos desafíos siguen escribiendo cada capítulo de su historia.











