Una frase marketinera -y acertada- dice que San Rafael es el corazón de Mendoza. Pero San Rafael tiene un corazón propio, y es el río Diamante, en que nace en la laguna del mismo nombre, y que junto al Atuel, bañan los ricos oasis sureños. El Diamante, además de agua provee energía eléctrica a través de dos importantes centrales en los diques Agua del Toro y Los Reyunos. Hoy, ese importante recurso hídrico pasa por uno de sus peores momentos, superando su déficit de caudal los peores pronósticos.
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Inicialmente se calculó para esta temporada de deshielos, y teniendo en cuenta la extrema sequía que padece nuestra provincia, que el mencionado río Diamante transportara el 47% de su caudal histórico en un año promedio. Sin embargo, desde el Departamento General de Irrigación reconocieron que apenas trae un caudal del 23%, cuando su media histórica es del 54%, de acuerdo a los datos de Irrigación.
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Si las fotos del dique El Carrizal impactaron y se viralizaron (actualmente con el 32% de su capacidad), mostrando las antiguas viñas que habían quedado sumergidas al llenarse el embalse, una situación alarmante es ver el otrora espejo del dique Agua del Toro, especie de meca para los pescadores, transformado en gran parte en un páramo seco. En este caso, el volumen acumulado es del 53%.
De hecho, un video casero se viralizó tanto en los celulares como en las redes sociales alertando por la escasez hídrica y la cota de agua en franco descenso.
No muy distinto panorama sufren los vecinos diques de Valle Grande (cuenca del Diamante y aguas abajo de Agua del Toro), y el Nihuil (cuenca del río Atuel), que están al 24% de su capacidad media, de acuerdo a los números brindados esta semana por Irrigación a través de su informe hidronivometeorológico.
