Ese es el caso de un pequeño animal “acorazado” marino que posee una lengua metálica, más precisamente una lengua reforzada con hierro. Habita a más de 5.500 metros de profundidad en el océano y fue descubierto por un equipo de científicos de Japón durante una exploración científica realizada en aguas japonesas en 2024.
Japón explora el fondo del océano a 5.500 metros y encuentra un ser vivo con la lengua de metal
La especie encontrada en las profundidades del océano, bautizada como Ferreiraella populi, pertenece al grupo de los quitones, unos moluscos marinos reconocibles por sus ocho placas dorsales articuladas que funcionan como una armadura flexible. Según aclara los investigadores de Japón, esa “coraza” les permite adherirse a superficies irregulares del fondo oceánico y resistir condiciones extremas de presión.
Pero lo más sorprendente de este animal está en su lengua de metal. No se trata de un simple capricho evolutivo, en un entorno donde la comida es escasa y los sustratos son extremadamente duros, una estructura reforzada con hierro representa una ventaja clave. Le permite raspar y desgastar materia orgánica con mayor eficacia, además de reducir el desgaste de su propia anatomía, algo fundamental para sobrevivir en ecosistemas donde cada recurso cuenta.
La importancia de este animal
La nueva especie fue descrita oficialmente en la revista científica Biodiversity Data Journal, consolidando así su reconocimiento taxonómico. El descubrimiento aporta nuevas evidencias sobre la enorme biodiversidad aún desconocida del océano profundo y sobre los increíbles mecanismos de adaptación biológica que desarrollan las especies que viven en estos ambientes extremos.
Además, Ferreiraella populi forma parte de un género poco común que habita exclusivamente en restos de madera hundidos en el fondo marino. Estos microhábitats son efímeros, difíciles de estudiar y todavía muy poco explorados, lo que aumenta aún más el valor científico del hallazgo.




