María Emilia Scatolón es la única inspectora de riego que tiene Mendoza. Una mujer que camina las fincas, habla con los productores y regantes, y tiene que lidiar todos los días con muchos, muchísimos varones.
Lo que cuenta es una realidad que las mujeres viven en distintos ámbitos, pero que en su lugar se hace más que patente, porque en el ambiente rural, según ella , no ha habido recambio generacional y el machismo está a la orden del día.
Tiene 38 años, dos hijos y muchas ganas de trabajar. Por esto, tuvo que poner en práctica diversas estrategias para que la dejaran ejercer su cargo, que obtuvo por el voto de los regantes de su zona de Lunlunta.
Contó su historia de vida durante el conversatorio “Empoderadas: la mujer de hoy”, actividad organizada por las coordinaciones de Género y Diversidad de los tres poderes del Estado y con motivo de la conmemoración del Día de la Mujer.
Estratega
María Emilia explica que su lugar se lo ganó trabajando. Primero porque es productora, y regante, y porque una vez que tomó el mando de su tierra, se puso en campaña para que en su zona hubiera gas natural.
"De allí fueron los mismos vecinos productores quienes me propusieron que me presentara para inspectora de cauce. Fui a Irrigación, y me dijeron que nadie me iba a votar. Así es que esperé 4 años más -que es lo que dura cada periodo para los inspectores- y me animé".
Lo interesante es que, una vez que dio el paso de postularse, obtuvo su cargo con el 70% de los votos. ¿Cómo lo logró? con una gran estrategia: aliándose con otras mujeres.
"Descubrí que en las fincas, los que ponen la cara son los dueños, pero las que llevan la economía y toman las decisiones puertas adentro, son las mujeres. Me puse a trabajar con ellas, fui a sus casas, y logré una buena comunicación", relató.
Esa misma estrategia la puso en práctica para que ellas no le tuvieran celos. Porque en el campo, no está bien visto que una mujer entable diálogo y le dé órdenes a un varón. Entonces, antes de llegar a esa instancia, pasaba por las fincas, charlaba y tomaba mate con las esposas de los regantes. Consiguió una relación excelente con ellas, y a través de su influencia, también con los hombres.
Ardua tarea
Consultada acerca de qué es lo más difícil de ejercer este cargo, María Emilia cuenta, "los varones me siguen haciendo la guerra, tal y como el primer día que me convertí en inspectora". También agregó que se tiene que cuidar porque la denuncian si se equivoca en algo. Es muy exigente el ritmo de trabajo que lleva. Sin embargo, jamás piensa en bajar los brazos. Se ganó su lugar a fuerza de perseverancia y la voluntad es su principal herramienta de trabajo.
