Fuerzas Armadas

Una suboficial del Ejército realizó una denuncia por maltrato dentro del RIM 11 de Tupungato

Luego de sospechas de maltrato al suicidado soldado Pino, ahora una sargento del RIM 11 denunció estrés laboral en la Oficina de Género del Ejército Argentino

Cuando aún está fresco el caso del soldado voluntario tupungatino que se suicidó y había dejado indicios de maltrato en el cuartel del Regimiento de Infantería de Montaña 11 General Las Heras (RIM11), ahora se suma la denuncia por violencia de género de una militar de la misma e histórica unidad emplazada en Tupungato, Mendoza.

La sargento primera Hebe Gabriela Aguilera denunció maltrato por parte de un superior, Ítalo Ramón Cattaneo, luego de una discusión en noviembre del año pasado, y que además, tras realizar esta denuncia, comenzó a sufrir acoso solapado, incluso por parte de sus camaradas. Según la representante legal de Aguilera, la abogada María Florencia Fiadino, el pasado mes agosto se presentó ante la Oficina de Género del Ejército la denuncia por violencia psico- laboral.

"Los primeros días de agosto realizamos ante la Oficina de Género del Hospital Militar la denuncia por violencia que le ha traído consecuencias físicas a mi representada. Aún no hemos recibido ninguna respuesta por parte de esa oficina del Ejército Argentino", dijo Fiadino a Diario UNO.

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La abogada manifestó que su clienta sufre estrés laboral e hipotiroidismo. Al parecer, todo desencadenado por la situación de violencia que vive dentro del cuartel.

"Luego de dos meses de pedir medidas, como la prohibición de acercamiento y contacto del superior denunciado como agresor, recién este viernes pasado (14 de octubre) decidieron enviarla a otro lugar. La decisión fue del jefe de la unidad, el teniente coronel Juan Carlos Palacios. No sin antes, en tono de burla, decirle que "el baño está a 52 pasos de su lugar de trabajo, y voy a pagar de mi bolsillo un pasador para la puerta"", resaltó la abogada, que agregó: "La nueva oficina es un lugar que carece de todas las comodidades para efectuar la tarea que antes realizaba Aguilera en la sede de Plana Mayor", resaltó la abogada.

Según la representante legal de Hebe Aguilera, y tal cual consta en la denuncia, "Ella tenía conocimiento que su malestar anímico tenía su causa en la acusación realizada por el Sr. Cattaneo. Sin embargo continuó trabajando hasta que comenzó a sentir que no tenía ganas de asistir a su trabajo, percibiendo por lo vivenciado dentro del regimiento, que había algo en su contra. Ello por el cambio de lugar de trabajo, el sitio donde en lo sucesivo debía desarrollar su labor (sin calefacción, agua ni baño, siendo el mismo extremadamente pequeño) y los comentarios negativos en los pasillos relativos a su persona. Agregó, no siendo un dato menor, la imposibilidad de seguir trabajando en Protocolo para lo cual cuenta con formación profesional debido a que el Sr. Cattaneo también trabaja ahí", detalló Fiadino.

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El Regimiento de Infantería de Montaña 11 es el más antiguo de Mendoza y se creación se remonta a 1814. El 8 de noviembre cumple 208 años.

El Regimiento de Infantería de Montaña 11 es el más antiguo de Mendoza y se creación se remonta a 1814. El 8 de noviembre cumple 208 años.

Malestar psicológico y problemas de tiroides

En abril del año 2022 y como el malestar continuaba, consultó con el doctor del Regimiento, mayor médico Walter Pizarro. Éste le ordenó estudios de tiroides. A las dos semanas, Aguilera consultó nuevamente con el médico, y le confirmaron el diagnóstico de hipotiroidismo. Además le explicaron que es "normal en las mujeres y que muchas veces es producido por estrés".

Comenzado el tratamiento de tiroides, la militar mendocina visitó en junio pasado a Pizarro, explicando que el malestar continuaba, y le puso de manifiesto su estado anímico, y lo vivenciado en noviembre de 2021 (entredicho con Cattaneo). Asimismo le preguntó al facultativo cómo tenía que hacer para ir al psicólogo, derivándola éste finalmente al psicólogo del Hospital Militar de Mendoza.

Hebe Aguilera es una mujer divorciada y tiene a cargo a su hijo. Además está en plena labor de conseguir su casa en Tupungato, por lo que ha rechazado la idea de pedir traslado a otra dependencia castrense.

Según la abogada de Aguilera, "Yo no tenía conocimiento que dentro del Ejército se creó, junto con la Ley Micaela, una ley de género dentro del Ejército, con el objeto de atender, no sólo las cuestiones de violencia de género, porque ellos no distinguen el concepto de violencia de género como nosotros lo entendemos desde el punto de vista penal. Sino que ellos creen que todo es violencia de género", dijo Fiadino.

"Yo le expliqué que violencia de género es cuando hay una relación afectiva, pero si no, es una situación de violencia hacia la mujer", agregó.

Luego la abogada completó respecto a la Oficina de Género donde presentaron el caso de Aguilera: "Independientemente de eso, ellos (Ejército) atienden todo tipo de cuestiones, tanto, de violencia de género, cuando es alguna persona que tiene el rango militar y que sea violentada por su pareja, sea militar o no; o bien, dentro de las Fuerzas Armadas, por las situaciones de violencia laboral".

Para concluir, la representante legal de la militar se quejó: "Nosotras presentamos la denuncia de violencia de género en el Hospital Militar. Se hizo en agosto, estamos ya en octubre, y recién ayer (18/10) la cambiaron de puesto laboral. Y todo el tiempo, desde que presentó la denuncia, hasta la actualidad, invirtieron los roles de la situación. De ser ella la víctima, quedó como victimaria, culpable de la situación. Le dieron a entender que ella había provocado el problema y que tenía un “fin ganancial” con la denuncia".

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El origen del problema

El inicio de los roces entre los dos militares nació, como se dijo, en noviembre pasado, y fue un entredicho entre el suboficial mayor Ítalo Ramón Cattaneo y su subalterna Hebe Aguilera, del Área Material. Ambos trabajan en el edificio denominado de Plana Mayor. Cattaneo interpeló a Aguilera en presencia del segundo jefe del regimiento, Roberto Armando Grosso, y el encargado del Área material, suboficial principal Marcelo Arbe, porque supuestamente esta había hecho comentarios negativos de su superior.

En la discusión, la sargento había solicitado al suboficial mayor que señalara a la persona que la había denunciado o presentara pruebas de la acusación, cosa que no hizo.

Por este motivo Grosso sugirió que al no haber pruebas o testigos de que Aguilera había calumniado a Cattaneo, la cosa quedara ahí y no se hablara del tema fuera de esa oficina en que estaban reunidos. Según manifestó la mujer, ahí comenzaron los malos tratos, la posterior denuncia, pedido de reubicación y, en contra de los dicho en la reunión, el resto del personal del regimiento cambió su actitud para con su camarada, y hasta la empezaron a llamar "la loca", contó la denunciante.