A la artista plástica y vicedirectora de la carrera de Artes Visuales de la UNCuyo, Lili Fiallo (47) no le es difícil caminar por las autopistas virtuales que unen al arte y a la tecnología. Lo hace con naturalidad, quizás porque dialoga con esos lenguajes desde hace muchos años. Desde que conoció a su pareja, Carlos Catania -o "Harpo" para el mundo geek- doctor en Ciencias de la Computación y con quien ha encarado diferentes propuestas artísticas.
Una pintora local combina las técnicas de la plástica con la Inteligencia Artificial para sus obras
Aquí es donde la Inteligencia Artificial se introduce y atraviesa su obra.
En una conversación mano a mano con Diario UNO, Fiallo reflexionó acerca de las infinitas posibilidades que se abren cuando se utilizan armónicamente las herramientas que proporciona la IA y las que aporta la mirada y el conocimiento del artista y sumó su experiencia al respecto.
Un ida y vuelta entre arte e Inteligencia Artificial
El trabajo que Lili Fiallo realiza con su marido es colaborativo, cada uno aporta desde su expertise y entre ambos, generan una obra.
En una de las paredes del living de la casa, se puede ver un cuadro compuesto por ondas rosas y celestes, claramente podría tratarse de una obra abstracta, hecha por un pintor, o pintora. Pero no. Esa obra en particular, está hecha con datos.
En la obra, se pueden ver ondas rosas, que representan la participación de los varones, y ondas celestes, que grafican las de las mujeres. Hay una evidente ventaja de los varones ganadores por sobre las mujeres.
El resultado final de esta idea, es la obra exhibida.
Esta es una forma en la que la tecnología dialoga con el arte. Pero hay más.
Lili explica que para ella, la IA es una asistente, es su "curadora" hablando en términos artísticos. le pide que interprete en imágenes un concepto y el chat GPT lo hace. Ese es el concepto que utiliza, retocándolo con su punto de vista.
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"Cuando vos vas a ver una exposición, y no entendés de qué se trata, te sentís alejado de la obra, pero existe el concepto que ha escrito una curadora o curador, alguien que sí sabe de la obra, y que la puede poner en palabras".
En el mismo sentido, contó que utilizó la IA para realizar un trabajo con artistas locales.
Hice una instancia de clínica de arte contemporáneo, en la que participaron muchas personas. Ahí teníamos que hacer una producción final y a mi lo que se me ocurrió fue pedirles por Whatsapp a mis compañeros que me dijeran cuál obra les gustaba más de su producción y que me la describieran. Pasé esa información a programas de Inteligencia Artificial que trabajan con texto y estos generaron imágenes".
Las imágenes que obtuvo tenían características muy similares a las realizadas por los compañeros de la clínica de arte en la que participó.
¿Plagio o creación colectiva?
Lili tiene un concepto más amplio y menos celoso de las producciones artísticas que muchos creadores. Tanto es así, que con su marido están en proceso de crear una App llamada "deep lili" y con la que se pueden producir dibujos similares a los art toys, una serie de dibujos que ella creó inspirándose en un movimiento de arte japonés.
-¿Vos crees que hay una especie de controversia entre la IA y el arte? ¿o artistas que lo rechacen por plagio?
-Si la hay. Estos algoritmos indexan toda la información que hay en el mundo, y en este caso toda la información que hay en el mundo de las publicaciones que han hecho los artistas en internet, al momento de publicarlos, se quedan sin esa pertenencia"
Según la artista plástica, nadie pensaba que se iban a generar estas imágenes.
Esto porque Fiallo tiene una obra que un poco ironiza con el tema de las imágenes plagiadas.
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Para demostrar que lo que dice acerca de la IA como asistente es totalmente genunino, Fiallo la utiliza en su propia obra, para recrearla, o para generar, a partir de una de sus pinturas o dibujos, una nueva obra, que a la vez, ella también modifica.
¿Plagiarse a si misma o autorecrearse con IA? los límites los pone el propio artistas, o en todo caso, el curador.
Fiallo por Fiallo
Liliana Fiallo nació en Esquel, provincia de Chubut. Su infancia fue todo lo que humanamente se puede contradecir con la tecnología: creció entre las montañas y la nieve, y jamás pudo peinarse de forma opuesta a la que ya había decidido el viento.
Cuando era adolescente, pasaba largos periodos creando, sola o entre la gente, le daba igual porque su interés estaba dentro de su cabeza.
El mundo externo también era de su interés, pero para incorporarlo como una parte más de su frondoso mundo interno.
La mudanza a Mendoza tuvo que ver con el estudio, no solo el de ella sino también el de sus hermanas. Las tres mujeres de la familia querían estudiar y no había posibilidades de hacerlo en el sur. Así es que, por decisión de sus padres, se vinieron a vivir a Mendoza para poder ir a la universidad.
Después de casarse, viajar, tener dos hijos -de 12 y 6 años- y volver a viajar, tanto ella como su compañero decidieron instalarse nuevamente en la provincia
Actualmente, Lili Fiallo es vicedirectora de la carrera de Artes Visuales, de la Facultad de Arte de la UNCuyo y da clases también en una escuela secundaria.
Su interés está en seguir buscando esas conexiones por las que el arte y la tecnología no hacen más que retroalimentarse.








