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Astronomía

Una misión de 3 años al espacio busca resolver uno de los últimos misterios de la Tierra

La agencia europea y la academia china lanzaron un cohete al espacio para estudiar la protección magnética del planeta frente a los vientos solares

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

El cohete Vega-C despegó desde el Puerto Espacial Europeo en la Guayana Francesa. Este viaje al espacio transporta un dispositivo que busca analizar la relación entre el Sol y la atmósfera. El proyecto, llamado SMILE, representa el trabajo conjunto entre Europa y China para aportar nuevos datos sobre la seguridad planetaria.

La misión tiene un diseño específico para observar el escudo protector natural que se genera en el interior del planeta. Esta barrera invisible frena la radiación cósmica y las tormentas geomagnéticas hace miles de millones de años. Sin esta protección, la superficie del planeta recibiría radiaciones destructivas que impedirían la vida.

Resolver un gran misterio resulta fundamental para la comunidad científica global, que todavía desconoce el funcionamiento exacto de esta capa protectora. Los astrónomos buscan observar por primera vez la armadura invisible en plena acción. El satélite utilizará cuatro herramientas avanzadas para capturar datos inéditos durante sus órbitas.

La trayectoria del cohete

estudio

Esta nueva misión permanecerá 3 años en el espacio recolectando datos.

El cohete subirá de altitud durante el próximo mes mediante once encendidos de su motor. Luego, el dispositivo entrará en una órbita elíptica grande sobre los polos norte y sur. La recolección de los datos científicos comenzará en el mes de julio mediante cámaras de rayos X y luz ultravioleta.

Los instrumentos especiales registrarán las auroras polares durante períodos de hasta 45 horas continuas. La combinación de las imágenes permitirá comprender el modo en que el Sol bombardea la atmósfera con sus eyecciones de masa coronal. La recolección de evidencia aportará información sobre el sistema solar y optimizará los modelos magnéticos actuales.

Un misterio menos para la Tierra

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El proyecto durará un período de tres años en órbita alta. Los científicos esperan que las pruebas ayuden a mantener la seguridad de los astronautas en el futuro. Las tecnologías espaciales también recibirán beneficios gracias al conocimiento detallado sobre el entorno magnético terrestre.

Las observaciones con rayos X marcan un hito inédito en el estudio de la magnetosfera exterior. El análisis constante de los vientos solares aportará claridad sobre los cambios atmosféricos globales de la Tierra. Los datos definitivos mejorarán la prevención frente a los fenómenos meteorológicos espaciales severos.

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