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La mujer española que se declara dueña del sol y busca cobrar impuesto a la humanidad por su uso

Una mujer española que afirma ser dueña del Sol insiste en cobrar un impuesto a la humanidad por el uso de su energía. Todos los detalles.

En un mundo donde el avance tecnológico empuja cada vez más los límites del derecho internacional, incluso el espacio exterior se ha convertido en terreno de debate jurídico. Una historia insólita volvió a circular con fuerza. Se trata de una mujer española que aseguró haber “registrado” el Sol a su nombre y planteó la posibilidad de cobrar por su uso.

La protagonista es Ángeles Durán, quien años atrás realizó una declaración ante una notaría en Galicia afirmando ser la propietaria del Sol. Su argumento se basó en una interpretación personal de que ninguna norma prohibía explícitamente a un individuo reclamar un cuerpo celeste.

Mujer que compró el Sol (1)

La mujer española que se declara dueña del sol y busca cobrar impuesto a la humanidad por su uso

A partir de ese registro del sol, que solo tiene carácter declarativo y no constituye un título de propiedad reconocido, la mujer llegó a proponer el cobro de una tasa por el uso de la energía solar, lo que implicaría, en la práctica, alcanzar a toda la población mundial. El planteo, sin embargo, choca de lleno con el marco jurídico internacional.

El Tratado del Espacio Exterior, vigente desde 1967 y suscrito por más de un centenar de países, establece que el espacio, la Luna y otros cuerpos celestes no pueden ser objeto de apropiación por ningún Estado. Si bien Durán sostuvo que la norma no menciona explícitamente a individuos, especialistas en derecho espacial coinciden en que la interpretación dominante descarta cualquier forma de propiedad privada sobre estos bienes, considerados patrimonio común de la humanidad. Pero este tratado no la detrendía.

Mujer que compró el Sol (2)

"Vendió" el sol por metro cuadrado en internet

La mencionada normativa elaborada hace más de medio siglo habla de gobiernos, no de individuos. Tomando provecho de ese hueco en la legislación, la española escrituró y pronto puso a la venta algunas parcelas del Sol en eBay, cada una de 1 metro cuadrado. Si bien concretó algunas transacciones la plataforma de e-commerce cerró su perfil alegando violaciones a las normas del sitio, al redituar con bienes intangibles.

Desde el punto de vista legal, registrar un documento en una notaría no otorga derechos reales sobre objetos del espacio, y mucho menos sobre una estrella esencial para la vida. Por eso, la iniciativa no tiene capacidad de generar obligaciones de pago ni mecanismos de control. Aun así, el caso trascendió lo anecdótico y se convirtió en un ejemplo recurrente en debates académicos sobre las lagunas del derecho frente a nuevas fronteras tecnológicas.

A nivel global, la historia expone un dilema creciente. Cómo regular el uso y la explotación de recursos en el espacio en un contexto de expansión científica y comercial. Mientras empresas privadas y agencias espaciales avanzan en proyectos sobre la Luna o asteroides, surgen interrogantes sobre soberanía, propiedad y beneficios económicos.

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