Marta Valdivieso, mendocina, no estaba preparada para lo que iba a encontrar aquella tarde. El viernes 28 de junio, después de horas de búsqueda, halló a su perro Harry muerto en un arbusto, justo enfrente de su casa en Villa General Belgrano, Córdoba. Tenía un disparo en el corazón. No fue un accidente, dice. Fue un acto intencional, ejecutado por alguien que sabía lo que hacía.
Una familia mendocina denunció el asesinato de un perro que acompañaba a una nena con epilepsia
Una familia mendocina radicada en Córdoba encontró a su perro muerto frente a su casa con un disparo en el corazón. Acusan a un vecino armado

Harry, el perrito que acompañaba a una nena con epilepsia. Lo mataron de un tiro.
Gentileza“Esto no es algo que suela hacer, pero necesito hacerlo público”, empieza diciendo Marta, de 43 años que se mudó a ese barrio con su familia hace menos de un año. “Destruiste la vida de mis tres hijas y la mía también”, dijo la mujer en su Instragram m_valdivieso.
Harry se había escapado el miércoles 26 por la tarde, alrededor de las 17.30. Esa noche helada, Marta y sus hijas lo buscaron incansablemente. Lo llamaron a los gritos, recorrieron el barrio. No hubo respuesta. El jueves tampoco apareció. El viernes, tras otra ronda de búsqueda, la familia regresó a casa sin noticias. Pero entonces, la pesadilla empezó.
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El cuerpo de Harry estaba ahí, a metros de la puerta. Alguien lo había dejado tirado. “Me escuchó cómo lo buscábamos con mis hijas toda la noche”, asegura Marta, refiriéndose a la persona a la que señala como autor del disparo. Asegura que él mismo reconoció lo que había hecho: “Yo lo bajé, yo lo bajé”.
Denunciaron el asesinato del animal que acompañaba a una nena con epilepsia
Marta y su esposo denuncian no solo el asesinato del animal, sino también amenazas. Según su testimonio, el hombre se enfrentó a ellos con un arma a la vista, haciendo gestos intimidantes y desafiándolos verbalmente.
Harry no era un perro más. Su rol en la familia era esencial. Acompañaba a la hija menor, de 9 años, durante sus ataques de epilepsia. Dormían juntos, se cuidaban mutuamente. “Cada mañana, antes de irse al colegio, ella lo abrazaba y él se subía al auto a saludarla”, cuenta Marta, conmovida.
Ahora, además del duelo, deben enfrentar el miedo. “Mis hijas tienen miedo de jugar en el patio, de andar en bici. Para vos fue un perro, pero para nosotros era parte de la familia”, insiste.
La familia ya realizó la denuncia y espera que la Justicia actúe. Mientras tanto, conviven con el dolor, la impotencia y la sensación de inseguridad. “Estamos partidos al medio, con el corazón en la mano”, dice Marta.
“Espero que se haga justicia por Harry, porque no me voy a callar. Te amo Harry, y te vamos a extrañar siempre”.