Ciencia

Estudio descubrió que el cerebro de los perros comenzó a achicarse hace 5 mil años

Un estudio analizó cráneos antiguos para entender cómo la vida en las aldeas agrícolas redujo el tamaño del cerebro de los perros

Expertos del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia lideraron un estudio sobre restos óseos antiguos. El cerebro de los perros mostró una reducción de tamaño considerable hace aproximadamente cinco milenios. Este cambio no ocurrió durante los primeros acercamientos con los humanos, sino mucho después, cuando aparecieron las sociedades agrícolas.

La ciencia analizó diversos huesos hallados cerca de un lago en territorio francés. Al medir el hueco interno de los cráneos, los especialistas notaron una brecha inmensa respecto a los parientes silvestres de la zona. Los animales de esa aldea tenían un volumen cerebral mucho menor que los lobos cercanos. La diferencia alcanzó casi la mitad del tamaño.

Un estudio revelador

El sedentarismo de las personas modificó el hábitat de los animales para siempre. En estos asentamientos surgieron restos de comida, ganado y riesgos que antes no existían en la naturaleza. Los investigadores encontraron los cráneos junto a desperdicios comunes, lo que vinculó a los ejemplares con la rutina diaria del pueblo.

Los cuerpos de estos especímenes eran pequeños y sus proporciones resultaron parecidas a las de razas modernas pequeñas.

cerebros perros
El estudio investigó la diferencia entre los cerebros de los perros y de los lobos que vivían en los alrededores de las aldeas, y el resultado fue sorprendente. Imagen: Thomas Cucchi et al

El estudio investigó la diferencia entre los cerebros de los perros y de los lobos que vivían en los alrededores de las aldeas, y el resultado fue sorprendente. Imagen: Thomas Cucchi et al

Aunque faltan pruebas sobre una cría selectiva planificada, el entorno ejerció una presión biológica muy fuerte sobre los animales. El tejido neuronal consume mucha energía y requiere calorías de forma constante para funcionar bien. Los ejemplares que sobrevivían con sobras hallaron una ventaja biológica al tener órganos con menor gasto energético.

El nuevo cerebro

Menor tamaño no significó una pérdida de inteligencia o capacidades cognitivas para los animales domésticos. El estudio sugirió que la domesticación orientó las facultades mentales hacia la comunicación social con los dueños.

La prioridad biológica cambió de la autonomía total al entendimiento de gestos y señales humanas. Estas funciones nuevas fueron fundamentales para habitar en lugares cerrados o con mucha presencia de gente.

Análisis previos sobre la estructura de los perros indicaron que ciertas regiones cambiaron para mejorar la vigilancia o la compañía. La ciencia todavía busca confirmar si el temperamento de aquellos animales era más alerta o asustadizo frente a los extraños.

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