Historias

Un mendocino en Valencia, una novia española y una final que promete ser para el infarto

Nicolás Guntsche vive en Valencia y festejó la clasificación rodeado de compatriotas. Su novia española alentó a la Scaloneta, pero para la final cambia de bando

En cuestión de minutos, la Plaza del Ayuntamiento de Valencia empezó a teñirse de celeste y blanco. Bombos improvisados, banderas, camisetas, abrazos con desconocidos y ese grito interminable que atraviesa fronteras: "¡Dale campeón!".

En medio de ese pequeño rincón argentino armado en España estaba él, un ingeniero industrial mendocino que desde hace dos años vive en Valencia y trabaja en la empresa de software Odoo. A su lado también estaba Aitana, su novia española: valenciana.

Aitana es futbolera y hace rato viene vaticinando la final Argentina-España. Hasta ahí, todo perfecto.

El detalle es que la armonía futbolera tiene fecha de vencimiento.

Si en la semifinal ella acompañó el entusiasmo argentino, el domingo la historia será distinta. La final enfrentará a Argentina y España, y cada uno defenderá los colores de su país.

Nico vive en Valencia hace dos años y trabaja para una empresa de software. Junto a amigos argentinos se reunieron en un departamento y luego... a festejar.

"Mi pareja es española. El partido lo vimos con un grupo de argentinos y también vinieron nuestras parejas. Ella alentó con nosotros, pero el domingo…", cuenta Nicolás entre risas.

La escena se repite en muchas ciudades españolas donde viven miles de argentinos. Durante todo el Mundial se organizaron reuniones en departamentos, bares y casas particulares para seguir cada partido de la Selección.

Un panorama de lo que fue la plaza central de Valencia, en España, apenas finalizó el partido.

En Valencia no fue la excepción.

"Nos juntamos siempre con un grupo de argentinos. A veces en distintas casas, otras con compañeros del trabajo. También lo vemos con los españoles. Se vive muy lindo", relata.

Claro que el Mundial también abrió el espacio para las cargadas.

"Acá se habla mucho de que los árbitros favorecen a Argentina", dice entre sonrisas.

Pero aclara que todo transcurre en un clima de respeto.

"Hay una competencia sana con los españoles y eso es lo lindo", dijo Nico

"Voy todos los días a trabajar con españoles. Hay una competencia sana y eso es lo lindo del fútbol. Algunas veces te toca ganar y otras perder", agrega.

La clasificación a la final volvió a mostrar un fenómeno que se repite en cada rincón del mundo donde hay argentinos.

No hizo falta una convocatoria. Nadie organizó nada. Apenas terminó el partido, cientos de personas comenzaron a llegar espontáneamente al centro de Valencia.

"Cuando ganó Argentina nos fuimos directamente a la plaza central a festejar. Estaba llena de argentinos", recuerda.

Durante horas la música, los cánticos y las banderas transformaron por completo el corazón de la ciudad española.

Muchos automovilistas tocaban bocina al pasar. Otros se sumaban con camisetas de clubes argentinos. Algunos españoles miraban con curiosidad aquella celebración que parecía trasladada desde el Obelisco.

Para Nicolás no fue una sorpresa.

"Cada partido lo vivimos muchísimo. Hay una comunidad argentina muy grande y siempre encontramos una excusa para juntarnos", dice.

Ahora llega el momento más incómodo de este Mundial.

Este domingo la competencia se verá en la pantalla... y en la casa

Hasta aquí la convivencia futbolera fue sencilla. España acompañó el recorrido de la Selección argentina sin cruzarse en el camino.

Pero el domingo ya no habrá neutralidad posible.

En la misma casa convivirán un argentino y una española, los dos ilusionados con levantar la Copa del Mundo.

"Veremos qué nos espera el domingo. Ojalá podamos ganar", dice Nicolás, sin ocultar el deseo.

Mientras tanto, las bromas ya empezaron.

En la oficina nadie deja pasar la oportunidad de recordar la final que se viene. Entre mates, cafés y reuniones de trabajo aparecen pronósticos, apuestas amistosas y alguna chicana inevitable.

Él las acepta con naturalidad.

Sabe que, gane quien gane, el lunes habrá comentarios para todos.

Porque si Argentina conquista otro título, le tocará llegar sonriente a una oficina llena de españoles.

Y si España da el golpe, probablemente tendrá que escuchar las bromas con la misma deportividad con la que vivió todo el torneo.

"Al final eso es lo lindo del fútbol", insiste.

"Hay competencia, pero siempre sana", señala.

Mientras millones de argentinos ya imaginan otra noche histórica, Nicolás también espera el domingo con ansiedad.

La diferencia es que, antes del primer silbato, tendrá una negociación pendiente en casa.

Habrá que decidir quién se queda con el mejor lugar frente al televisor, quién podrá gritar primero un gol y, sobre todo, cómo será el abrazo cuando todo termine.

Porque, más allá de todo, hay algo que ya está resuelto: la final dividirá las camisetas, pero no el cariño.

En pocas palabras

  • Mendocino en Valencia: Nicolás Guntsche festejó la clasificación de Argentina a la final del Mundial rodeado de compatriotas en España.
  • Novia española: Su pareja, de nacionalidad española, apoyó a la Scaloneta en la semifinal, pero para el partido definitorio sus lealtades se dividirán.
  • Convivencia y respeto: A pesar de la rivalidad deportiva que se avecina, prima un clima de respeto y sana competencia entre argentinos y españoles en Valencia.
Resumen generado por Thinkindot AI

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