Pablo Guzmán (47) es mendocino y hace 14 años que vive en España. El miércoles 28 de octubre, viajaba en un tren de alta velocidad rumbo a Sevilla para reencontrarse con su hijo Enzo (6), cuando quedó atrapado en uno de los accidentes ferroviarios más graves de los últimos tiempos en ese país. Todo sucedió en el municipio de Urda, en Toledo.
Un mendocino en el choque de trenes de España: "Siento que la vida me dio otra oportunidad"
Pablo Guzmán (47) es de Las Heras y se fue a España en 2012. Cuando sucedió el accidente iba a visitar a su hijo de 6 años que jugaba al básquet en Sevilla

Pablo Guzmán es de Las Heras, pero hace 14 años vive en España. No solo estuvo en el choque de trenes que ocurrió en Urda, sino que ayudó a rescatar personas heridas. Imagen: El País
Sobrevivió al impacto, sufrió múltiples lesiones y, en medio del desastre, ayudó a asistir a otros pasajeros.
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El hombre, oriundo del barrio Espejo de Las Heras, viajaba en el último vagón de la formación AVE de Renfe, que chocó contra un tren de la compañía Iryo que se encontraba detenido sobre las vías. La tragedia dejó hasta ahora 74 muertos y más de 100 heridos. Entre las víctimas fatales hay dos argentinos: Ana Martina Conte Grand, de 32 años, y Agustín Randazzo, de 51.
El relato de Pablo eriza la piel. Contó a Diario UNO que ayudó a rescatar víctimas, que entre el vagón 1 y 3 del tren en el que él viajaba no había quedado nada "entendible": era solo una masa de hierros retorcidos, cuerpos y escombros.
Él mismo, resultó con una fractura de tabique y varias contusiones, pero no lo pensó y se puso manos a la obra a asistir a quienes estaban imposibilitados de moverse.
De viaje para ver a su hijo jugar al básquet
Guzmán trabaja como profesor de nuevas tecnologías y tenía un motivo especial para hacer el viaje. Su hijo Enzo había sido seleccionado para integrar un equipo de básquet y tenía que jugar su segundo partido el viernes. Pablo le había prometido que estaría allí para verlo.
El viaje, que tenía como objetivo compartir ese momento con el nene, terminó de la peor manera. Según relató a este medio, el tren en el que viajaba se detuvo durante unos instantes en una estación por un desperfecto y luego volvió a arrancar.
Apenas 30 segundos después, se produjo el choque. El mendocino iba en el vagón 6, el último de la formación de Renfe.
Abrió las puertas con los martillos de emergencia
Pablo describió una escena difícil de procesar: entre los amasijos de metal, no se distinguía dónde terminaba una persona y comenzaba otra.
En el vagón en el que viajaba, los pasajeros que estaban en mejores condiciones se organizaron para salir. Con los martillos de seguridad rompieron las ventanas y lograron abrir el acceso para escapar de la formación. Guzmán incluso salió del hospital con uno de esos martillos todavía en la mano, el mismo que había utilizado para abrirse paso en medio de la emergencia.
El mendocino resultó un héroe en España
Una vez fuera del tren, el mendocino no se quedó al margen. Aunque estaba herido, se sumó a las tareas de asistencia junto con otros pasajeros que podían moverse. La gente pedía ayuda y algunos se aferraban a sus piernas para intentar salir de los restos de los vagones.
Pablo contó que trató de identificar personas con vida, quiénes necesitaban asistencia y por los que se podía hacer algo.
Junto con otros sobrevivientes, asistió a los heridos hasta la llegada de la Guardia Civil, que se encontraba entre los primeros equipos de asistencia en la zona. En los vagones 4 y 5, según su relato, consiguieron sacar a numerosos pasajeros heridos, pero con vida.
Las heridas que sufrió no le impidieron ayudar
El sobreviviente sufrió una fractura de tabique nasal en dos partes, golpes en la cara y la cabeza, lesiones en la nuca, contusiones y luxaciones. Después del accidente, fue trasladado al hospital La Mancha, en Alcázar, donde recibió atención médica. A pesar de las lesiones, pudo salir caminando.
Sin embargo, las heridas físicas no fueron lo único que le dejó la tragedia. El recuerdo del accidente quedó asociado a una mezcla de imágenes de personas heridas, un olor terrible y los hierros retorcidos de los trenes.
Guzmán reconoció que estaba profundamente impactado por lo que había visto, especialmente por la cantidad de personas que no habían sobrevivido.
Una nueva oportunidad para estar con su hijo
Después de atravesar semejante experiencia, Pablo tenía una sola prioridad y era la de llegar a Sevilla y encontrarse con Enzo. Quería estar con él, cumplir la promesa de acompañarlo en su partido y abrazarlo después de haber estado tan cerca de perder la vida.
"Siento que la vida me dio otra oportunidad", aseguró el mendocino. Mientras todavía intenta procesar las escenas que presenció y se recupera de las lesiones, llegó finalmente junto a su hijo. Después de la tragedia, ese reencuentro adquiere otro significado: el de volver a estar con la persona por la que había emprendido el viaje y comprobar que, pese a todo lo que ocurrió, pudo regresar a su lado.
Dos argentinos entre las víctimas fatales
La tragedia ferroviaria también golpeó a la comunidad argentina. Ana Martina Conte Grand, de 32 años, murió en el accidente. La mujer, oriunda de San Juan y radicada en España, viajaba junto a su hermano, quien sobrevivió al choque y sufrió heridas.
El otro argentino fallecido es Agustín Randazzo, de 51 años, quien vivía en Europa desde 2002 y viajaba por motivos laborales en el coche número 8 de la formación AVE. Su cuerpo fue identificado este jueves, después de una intensa búsqueda de sus familiares y allegados. Su muerte se sumó a la de Conte Grand en el balance de víctimas argentinas de una tragedia que conmocionó a España.
En pocas palabras
- Mendocino en España: un mendocino sobrevivió a un grave choque de trenes mientras viajaba a ver a su hijo.
- Asistencia a heridos: a pesar de sus propias lesiones, ayudó a rescatar y asistir a otros pasajeros atrapados en el accidente.
- Nueva oportunidad: relató la experiencia traumática como una segunda oportunidad para estar con su familia y reflexionar sobre la vida.