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Un descubrimiento en el foso de un castillo cuenta una historia triste

Un aristócrata perdió una amatista hace 600 años en Polonia y el descubrimiento apareció en el foso de un castillo

Editado por Francisco Pérez Osán
perez.francisco@diariouno.com.ar

Hace seis siglos, alguien importante caminaba cerca del Castillo Kolno cuando se le cayó algo valioso. Los arqueólogos sacaron del fango una amatista montada en plata que era digna de un duque. El descubrimiento, encontrado en Polonia, cuenta la historia de una joya perdida que apareció siglos después en el lugar menos esperado.

Los investigadores creen que formaba parte de un broche. Lech Marek, arqueólogo de la Universidad de Wrocaw, explicó que encontrar este tipo de piezas en un contexto cotidiano es muy raro. Este descubrimiento es especial porque estaba ahí nomás, en el barro del foso.

El descubrimiento del castillo caído

El Castillo Kolno nació a principios del siglo XIII como fortaleza y palacio ducal. Su dueño original lo usaba también como aduana para controlar el transporte de madera. La arqueología moderna nos cuenta que después se lo vendió a unos caballeros ricos, pero la historia terminó mal en 1443.

Ese año las guerras civiles de Silesia llegaron hasta las murallas. Las llamas lo devoraron todo y Polonia perdió una de sus joyas arquitectónicas medievales. En 2010 Marek y su equipo empezaron a excavar entre las ruinas y encontraron armas, objetos de caballería y cerámicas.

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El descubrimiento sorprendió a los arqueólogos que trabajaban en el lugar.

La joya apareció en el foso. Los análisis confirmaron que la piedra era una amatista y el metal era plata con dorado al fuego. Este proceso usaba mercurio y costaba una fortuna en esa época. Las amatistas eran populares en el período medieval por su significado simbólico.

Una joya de nobles

Los arqueólogos están seguros de que quien la perdió vivía como un aristócrata. Esta amatista era "digna de un duque", según Marek. El descubrimiento es especial porque combina la elegancia de la nobleza con la cotidianidad de perder algo mientras caminabas.

En esa época, elegir una gema para una joya nunca era casualidad. Si creían que una piedra tenía poderes sobrenaturales, su valor subía mucho. Tal vez la persona venía de visita, o se iba después de hacer negocios, o simplemente paseaba por los alrededores.

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