Atentado a Cristina

Un custodio de Alfonsín recordó el intento de magnicidio del '91 y habló del atentado a Cristina Kirchner

En 1991 Alfonsín fue atacado y su custodio Daniel Tardivo lo puso a salvo. Ahora el hombre recordó aquella situación en una nota con Radio Nihuil y analizó el atentado a Cristina Kirchner

Por UNO

(Editado por Raúl Adriazola) El intento de magnicidio sobre la vicepresidenta Cristina Kirchner, ocurrido el 1 de septiembre pasado, puso en el ojo de la tormenta al trabajo de los custodios, que no previeron la posibilidad de que un hombre armado estuviera a centímetros de la ex presidenta y gatillara en falso su pistola.

Una palabra autorizada para hablar del tema es la de Daniel Tardivo, quien fue custodio del ex presidente Raúl Alfonsín, en el período 1983-1989, y que en ese período sufrió dos intentos de asesinato, y el más grave ya cuando había renunciado para cederle el paso al electo Carlos Menem. Durante una campaña proselitista, de cara a las elecciones parlamentarias, su discurso fue cortado por el disparo fallido de una persona del público, el 23 de febrero de 1991.

El ex oficial de la Policía Federal, y el más joven del equipo, acompañó al líder radical desde que ganó la elección, en el retorno de la democracia, en 1983, y estuvo hasta en su velatorio, en marzo del 2009.

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Tardivo fue entrevistado en el programa Mediodía de Radio Nihuil, y contó que también pasó por esta situación Alfonsín, y analizó la actuación de la custodia de Cristina Kirchner el pasado 1 de septiembre, en la puerta del edificio donde vive la ex mandataria, en el barrio porteño de La Recoleta.

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Alfonsín visita una sede de la Unión Cívica Radical, y junto a él, quien fue su sombra, el custodio Daniel Tardivo.

Alfonsín visita una sede de la Unión Cívica Radical, y junto a él, quien fue su sombra, el custodio Daniel Tardivo.

El ataque a Alfonsín en San Nicolás

El 23 de febrero 1991, fue el intento de asesinato al ex presidente Raúl Ricardo Alfonsín. “Fue en un acto partidario donde el ya ex presidente concurrió, un acto público, en la intersección de dos calles, en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, y era un acto más", comenzó a relatar Daniel Tardivo.

Luego continuó: "Había mucha gente, se calculaban unas 6.000 personas, y él (Alfonsín) estaba hablando. Yo estaba detrás del palco, donde solía ubicarme, lo más cercano posible. En un momento se sintieron gritos, sillas que volaban, y sobre el lado izquierdo del palco se abre un grupo de gente que estaba sentada. Instintivamente supe que algo pasaba, son fracciones de segundo, donde no puedo explicar cuadro a cuadro lo que pasó. Lo que atiné fue a tratar de tirarlo al piso, acompañándolo para que no se golpeara, y me coloqué sobre su cuerpo para protegerlo", dijo con total humildad.

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"No sabíamos bien qué pasaba, no recuerdo bien porque pasó hace 31 años, creo que al arma no la llego a ver, pero algo pasaba y había que reaccionar, fui instintivo" "No sabíamos bien qué pasaba, no recuerdo bien porque pasó hace 31 años, creo que al arma no la llego a ver, pero algo pasaba y había que reaccionar, fui instintivo"

Sacándose protagonismo, Tardivo explicó cómo fue la situación en aquel ataque al ex presidente. "No se tuvo en claro qué sucedía, si pasaba algo en ese sector, si había más gente, o si querían subir al palco. Es algo que tenés que tener pensado y actuar si pasa algo raro. Y pasó algo raro", dijo.

"Alfonsín no sabía qué había pasado. Estaba hablando entusiasmado a su público, a sus correligionarios, y pudo haber llegado a ver lo mínimo, lo que pude ver yo: corridas, gritos, y como que lo tomé del brazo para acompañarlo al piso e irnos el palco, que es lo que los protocolos aconsejan", detalló el por entonces oficial de la Policía Federal.

"Hay que dejar el lugar y asegurarse que no hubiera nadie cercano al palco o que nadie más quisiera subir. Tenía un coche a unos metros, e intenté convencerlo para irnos, y él no quiso. Se acomodó la ropa, y cuando vio que estaba todo tranquilo, igual que nosotros de la custodia, siguió con el acto y siguió dando el discurso", continuó con su relato.

Marcando diferencia con el ataque a Cristina en La Recoleta, el ex custodio explicó: "A diferencia del atentado a la vicerpresidenta, en San Nicolás (el ataque) fue con un revólver y el proyectil salió del tambor, y quedó trabado en el cañón. Algo extraño, que la misma policía, al hacer los peritajes, dijeron que fue un hecho rarísimo. El proyectil se desplazó unos centímetros en el caño y quedó ahí".

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Los líderes carismáticos rompen los protocolos de seguridad para estar cerca de la gente, y complican el trabajo de la custodia.

Los líderes carismáticos rompen los protocolos de seguridad para estar cerca de la gente, y complican el trabajo de la custodia.

Tres atentados contra Alfonsín

El por entonces presidente Raúl Ricardo Alfonsín sufrió durante su mandato un intento de asesinato en aquellos convulsionados años del regreso a la democracia en nuestro país, y dos como ex presidente, uno en 1989, y el mencionado, en 1991 en San Nicolás.

El primer intento fue el 9 de mayo de 1986, durante su visita al Tercer Cuerpo de Ejército, en Córdoba, donde en una inspección previa se encontró un cable sospechoso, y el desenterrarlo hallaron una granada de mortero de 120mm, adosados a 2,5kg de TNT más dos panes del mismo explosivo de 450 gramos cada uno, listos para ser detonados. El conjunto explosivo estaba en una alcantarilla y fue hallado por el oficial Carlos Primo, del Comando Radioeléctrico de la Policía de Córdoba.

El segundo ocurrió en octubre de 1989. En su ausencia, un explosivo voló varios ambientes del departamento de Ayacucho al 100, cercano al Congreso de la Nación, que un correligionario radical le había prestado al entonces titular de la UCR.

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De la elección al funeral con Alfonsín

Consultado Tardivo sobre cuándo fue designado como guardaespaldas del presidente radical, recordó: "El 30 de octubre cuando gana las elecciones, el 10 u 11 de noviembre se le forma la nueva custodia, y a partir de allí, el 11 de noviembre me citan con un grupo de oficiales y comenzamos a integrar la custodia presidencial. Por confianza de uno de los dos altos funcionarios de la Policía Federal a cargo, me designaron, por ser el más moderno el grupo de oficiales, tenía 23 años recién cumplidos".

Respecto al nombramiento confesó: "Sentí un gran honor al ser designado a la custodia presidencial, porque había gente más grande, de más jerarquía y más experiencia que la mía".

La preparación para la función de cuidar la integridad física del mandatario no fue improvisada, y así lo manifestó: "Nos dieron cursos del FBI y poco a poco todos fuimos avanzando en el terreno de la custodia. Hacía muchos años que no había un presidente democrático, y la Policía Federal siempre fue la encargada de la custodia presidencial. Trabajábamos 24x48 en turnos rotativos".

El ataque a Cristina Kirchner

Sobre el trunco atentado a Cristina Fernández de Kirchner, no fue duro con su crítica: “Puede pasar, pasa de hecho, que te cambian los protocolos, o que te confiás porque es una rutina que la señora vicepresidenta vaya saludando a todo el público que la apoya, salude a los chicos de La Cámpora, y es un poco que te relajás al lado de la vicepresidenta pensando que está todo bien, y la custodia a lo mejor tenía otro plan, de que bajara (del auto) más cerca de la casa, y la rutina se cambió", dijo.

"Una rutina es mala, porque como que te relajás. Lo improvisado es también malo, porque tenés que actuar sobre la marcha. Si te bajás en medio del público, no sabés con qué te encontrás", analizó sobre las estrategias de acción.

Comprensivo con las dificultades que se presentan en la función, señaló que "no me cabe ninguna duda de que son profesionales, hace años que están con la señora, seguramente desde la custodia presidencial, luego como vicepresidenta. Actuaron lo mejor posible, pero, ¿quién se iba a imaginar en la custodia que se iban a encontrar con un hecho así?".

Haciendo un parangón entre las figuras de la actual vicepresidenta y el ex mandatario Alfonsín, expuso el factor que es propio de un líder político de arrastre popular al decir: "El problema es que la vicepresidenta busca y quiere el contacto con la gente, así es difícil. La custodia cumplió su función durante años al lado de ella, pero no pasó nada. O capaz que pasó algo y no nos enteramos, y actuaron. Y ahora que pasó una desgracia con suerte, están en el ojo de la tormenta, que me parece un poco injusto también".

Sobre Alfonsín, a quien acompañó hasta la muerte, expresó: “Tuvimos muy buena relación, le gustaba el contacto con la gente. Teníamos preparado algún ingreso a un club o teatro por un lugar tranquilo, chequeado, y despejado de gente, y a lo mejor me cambiaba el protocolo y quería entrar por el acceso principal y saludando a la gente. Pero ya lo conocía de tanto años que me adaptaba a lo que él quería", concluyó Daniel Tardivo.

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