“Estuve toda la mañana y toda la siesta llorando, ni el discurso pude preparar”, dice Fernando Ubieta, que el sábado a la tarde juró como intendente del departamento mendocino de La Paz. A primera hora de la mañana se había enterado de la trágica muerte de uno de sus mejores amigos, José Sebastián Fernández, que había prometido estar presente junto a otros tres amigos comunes en la asunción de Ubieta.

Para Ubieta el impacto fue tremendo, porque la noche anterior había estado con su amigo. En su Facebook, lo contó así: “Hermano, ¡te pido perdón! Me hubiese gustado anoche, cuando hablamos, abrazarte fuerte. ¿Quién piensa que puede suceder algo así? (…)”.

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El viernes a la noche la Asociación Bancaria realizó su fiesta de fin de año. Allí fue José Sebastián Fernández, empleado del Banco Nación, de San Martín, departamento en el que también vivía. Sus amigos lo apodaban “Araña”.

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Ubieta, a quien sus amigos apodan Pirincho, tenía una historia laboral en común con Fernández. “Fuimos cinco los que ingresamos en 2005 en el Banco Nación, de San Martín: Sebastián Fernández, Sebastián Kun, Rodrigo Suárez, Diego Valenzuela y yo y nos hicimos muy amigos, amistad que mantenemos hoy”, le contó, todavía muy conmocionado, el intendente de La Paz a Diario Uno. Ubieta, hasta que decidió ir por la intendencia de La Paz para romper una hegemonía radical de 25 años, era el gerente de la sucursal de su departamento del banco Nación.

“El viernes pasé a saludar a la cena de la Bancaria. Estuve un ratito, una media hora, y estuvimos conversando con él (Sebastián Fernández). Nos reímos, nos hicimos bromas y nos molestamos, como hacíamos siempre. Le pedí que viniera al acto de jura y me dijo que si, que iban a venir los cuatro juntos”, contó Ubieta.

Pero en la mañana del sábado lo llamó Rodrigo Suárez, “El Chori”. “Cuando vi su llamado, pensé que era para confirmarme que iban a venir, pero cuando lo atendí el Chori lloraba y me contó lo que había pasado. No lo podía creer”. José Sebastián Fernández, entrada la madrugada del sábado, había subido a su Chévrolet Classic e inició su regreso a San Martín. A la altura del kilómetro 8 del Acceso Este perdió el control del auto, cruzó el cantero central y volcó. El personal de la ambulancia del SEC que llegó poco después, solo pudo constatar su deceso. Eran cerca de las 5 de la mañana. El “Araña” tenía 38 años, la misma edad que su amigo “Pirincho”, que iba a asumir como intendente unas horas después y lo esperaba en el acto.

Desde que Ubieta recibió el llamado “fue todo muy doloroso. Estuve toda la mañana y toda la siesta llorando, ni el discurso pude preparar. Fue todo muy triste. No me imaginé jamás esto. Lo quería muchísimo, era un gran amigo. Siempre estuvo cerca, especialmente en las malas. Es tremendo porque era una gran persona y deja a una familia con hijos”.

En su Facebook, Ubieta escribió: “Fuimos los 5 (amigos) durante muchos años. Luego el trabajo nos separó, pero jamás voy a olvidar el gran tipo que fuiste. Hoy no puedo decirte nada, solo que me quedo con tu sonrisa, con tus locuras… Araña, hermano: que Dios te cuide. Nos veremos nuevamente, para hablar del Indio y de Boquita! Te voy a extrañar siempre, mi gran amigo!”

En la tarde del sábado Fernando Ubieta juró como intendente de La Paz, en la explanada del edificio comunal. Sin discurso preparado, juró “por Dios, por mi Patria, por mi hijo y por mi amado pueblo paceño”. Podría haber sido un día inmensamente feliz para él. Pero estuvo mezclado con una enorme pena.

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