La muerte de Luna M., una alumna de primer grado de apenas seis años, dejó de ser solo una tragedia escolar para convertirse en un expediente judicial cargado de interrogantes. Lo que ocurrió el pasado viernes en el patio de la Escuela Islas Malvinas N° 117, en la zona sur de Rosario, tiene dos relatos que hoy no coinciden y que se encuentran bajo investigación.
Tragedia en la escuela: las dos versiones sobre la muerte de la nena de 6 años en un recreo
La muerte de una nena de 6 años después de golpearse la cabeza en un recreo llevó también a la existencia de dos versiones

Tragedia en la escuela: las dos versiones sobre la muerte de la nena de 6 años en un recreo
La versión oficial: El cordón desatado y el banco de cemento
Según el reporte inicial que las autoridades de la escuela, ubicada en España y Uriburu, entregaron a la Policía y a los servicios de emergencia, el hecho fue un accidente durante el recreo.
La versión institucional sostiene que Luna tropezó al pisarse los cordones de sus zapatillas, que se encontraban desatados. Ese traspié habría provocado una caída fatal contra un banco de cemento, donde la niña impactó fuertemente su cabeza. Tras el golpe, se activaron los protocolos y fue trasladada de urgencia al Hospital Víctor J. Vilela en estado crítico.
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La denuncia del padre: "Las zapatillas estaban atadas"
Sin embargo, el testimonio de Ricardo Abel Miqueo, padre de Luna, contradice el eje central del informe escolar. En declaraciones radiales, Ricardo relató una secuencia que siembra dudas sobre la transparencia del relato oficial.
Según su testimonio, la escuela le notificó inicialmente que se trataba de una "caída leve". Confiado en esa descripción, pasó por su casa a buscar una toalla y una remera antes de ir al colegio. Al llegar, la realidad lo golpeó de frente: encontró una ambulancia y a su hija ensangrentada, entrando en paro cardiorrespiratorio.
"Al levantarla del piso, noté que las zapatillas seguían atadas", afirmó Ricardo, desmintiendo tajantemente la versión de que Luna se había tropezado por tener los cordones sueltos.
Este detalle no es menor para la familia, ya que sugiere que las circunstancias de la caída podrían haber sido distintas a las informadas o que hubo una falta de supervisión adecuada que se intentó justificar con un descuido de la menor.
El desenlace y un gesto de amor entre el dolor
Luna luchó por su vida durante 48 horas. En el Hospital Vilela fue intervenida quirúrgicamente para drenar un coágulo en el cráneo que presionaba su cerebro. A pesar de los esfuerzos del equipo médico, el domingo al mediodía se constató su muerte encefálica.
En medio del desconsuelo, la familia tomó la decisión de donar sus órganos. El operativo del CUDAIO permitió la ablación de riñones, córneas y válvulas cardíacas, transformando el dolor de la pérdida en una oportunidad de vida para otros niños.
Investigación en curso
La Escuela N° 117 decretó duelo para este lunes 27 de abril, mientras la comunidad educativa intenta procesar la pérdida de la alumna de 1° grado D. Por su parte, la División de Investigación Criminal y el Gabinete de la PDI ya trabajan bajo protocolos de peritaje para determinar fehacientemente qué pasó en ese recreo.
La Justicia deberá determinar ahora quién dice la verdad: si fue la fatalidad de un cordón desatado, como sostiene la escuela, o si existe una responsabilidad mayor que la institución intentó matizar, como sospecha un padre que, en el momento más triste de su vida, se detuvo a mirar los pies de su hija.