Tiraron 20.000 toneladas de un puente al océano: el insólito destino que encontraron para el hormigón

Al reutilizar 20.000 toneladas de hormigón de un puente demolido, se creó un nuevo hábitat marino en el océano, promoviendo la biodiversidad y mejorando la calidad del agua.

Editado por Valentina Araya
araya.valentina@diariouno.com.ar

¿Qué hacer con un puente roto? La pregunta parece sencilla, pero cuando se trata de una estructura gigantesca de hormigón, encontrarle un destino puede convertirse en un desafío ambiental. En Virginia, Estados Unidos, encontraron una respuesta poco convencional. Convertir los restos de un puente demolido en un nuevo hábitat en el océano.

En 2017, miles de toneladas de hormigón procedentes del antiguo puente Old Dominion Boulevard, fueron trasladadas hasta el fondo del océano para formar parte de un arrecife artificial. En lugar de enviar los escombros a un vertedero, las autoridades limpiaron grandes secciones de la estructura, las cortaron en piezas de tamaños adecuados y las llevaron hasta el fondo del mar.

¿Por qué lanzar hormigo al fondo del océano?

En total, el proyecto permitió reutilizar unas 20.000 toneladas de material. Desde entonces, los restos del puente funcionan como una estructura estable sobre la que distintas especies marinas pueden instalarse en el fondo del océano y encontrar refugio.

La elección del hormigón no fue casual. A diferencia de superficies lisas como el plástico o algunos metales, el material utilizado en el puente es rugoso y poroso, con pequeñas grietas y cavidades que permiten a organismos marinos adherirse y protegerse de las corrientes. Además, su composición, formada principalmente por piedra, arena y cemento, le permite comportarse de manera similar a las superficies rocosas que ya existen en el fondo del mar.

Los beneficios de este método

Al crear relieve en fondos del mar que antes eran planos y arenosos, los arrecifes de puentes reciclados multiplican la biodiversidad. Funcionan como refugio contra corrientes y depredadores, potenciando el desarrollo de la fauna marina y beneficiando directamente a pescadores y buceadores locales.

Con el paso del tiempo, la estructura comenzó a ser colonizada por ostras, mejillones y otros organismos. Las ostras, además, cumplen una función especialmente importante. Son animales filtradores capaces de retirar partículas del agua, contribuyendo a mejorar su claridad y calidad del agua del mar.

El proyecto también resolvió otro problema que aparece cada vez que se demuele una infraestructura de grandes dimensiones: qué hacer con miles de toneladas de escombros. Reutilizar el hormigón evitó que todo ese material terminara en vertederos y redujo la necesidad de transportar enormes cantidades de residuos por carretera.

Para 2026, los efectos monitoreados en la Bahía de Chesapeake demuestran que lo que comenzó como un experimento de 20.000 toneladas se ha convertido en un próspero ecosistema submarino.

En pocas palabras

  • Reutilización de hormigón: 20.000 toneladas de un puente demolido se transformaron en un arrecife artificial en el océano.
  • Nuevo hábitat marino: La estructura de hormigón poroso sirve de refugio y base para diversas especies, mejorando la calidad del agua.
  • Beneficio ambiental: Se evitó el envío de escombros a vertederos y se creó un ecosistema marino sostenible.
Resumen generado por Thinkindot AI

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