Historias de 90 y tantos

Tiene 93 años, canta, baila y quiere llegar a los 100 para estar en los quince de sus nietos

Es una de las alumnas destacadas de los talleres de Adultos Mayores de la provincia porque es testimonio del envejecimiento activo y de las ganas de vivir

Sin mirar la letra y con toda la energía. Así entona María González la letra del bolero "Algo Contigo" en un concierto de fin de año frente a una gran cantidad de personas. A sus 93 años se siente vital y pese a los achaques de las nueve décadas hace lo que más le gusta, cantar. Es una de las participantes más grandes de los talleres de Adultos Mayores que dicta la dirección que lleva ese nombre y hasta se animó a bailar tango con el titular del área, Lucas Luppo.

Ni una operación en la pierna la detuvo para cursar todo un año de actividades, incluído el tejido y cerrar un ciclo con todo en La Nave Cultural. Es una de las protagonistas que llegó puntual, con sus uñas perfectas y su atuendo de camisa blanca y pañuelo rojo. Todos la apodan Ana a esta señora que se distingue por su acento español -aunque es argentina- sus buenas vibras y el testimonio de que se puede llegar bien a los 90 y tantos.

"Soy una persona que toda la vida he trabajado y mucho porque vivía en el campo. Soy una persona muy alegre, siempre vivo cantando, vivo queriendo hacer el bien a los vecinos o al que me necesita con 93 años. Tengo fuerza y ganas de seguir viviendo", dice María entre mambalinas, mientras se prepara para dar un espectáculo. Desde temprano pidió que la filmen para enviar los videos a sus dos hijos, a sus nietos y bisniestos.

Y afirma que es internacional por la familia que tiene en Brasil.

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María González tiene 93 años y dice que revivió gracias al canto y a volver a vivir en su casa de Guaymallén.

María González tiene 93 años y dice que revivió gracias al canto y a volver a vivir en su casa de Guaymallén.

María admite en la charla con Diario UNO que a esta altura de la vida "lo único que le pido a Dios es llegar a estar en el cumpleaños de 15 de mis nietos mellizos que viven en San Juan. Los únicos pedidos han sido por la salud de mi padre y de mi esposo que falleció hace años".

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Los mellizos que viven en San Juan, son los hijos de uno de sus dos varones, el que está radicado en la vecina provincia. El otro vive en Brasil.

"No se si voy a poder llegar. Mis nietos hoy tienen 7 años. Son Sofía y Joaquín el amor de mi vida. El saber que mis nietos van a cumplir 15 me dan muchas ganas de poder llegar a esa etapa y es lo único que pido a diosito", afirma con mucha emoción.

María cuenta que si bien tiene otros nietos y hasta bisnietos, los mellizos nacieron cuando ella ya era muy mayor y los pudo disfrutar en este momento de su vida.

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María quiere llegar a los 101 para festejar los 15 con sus nietos Sofía y Joaquín que viven en San Juan.

María quiere llegar a los 101 para festejar los 15 con sus nietos Sofía y Joaquín que viven en San Juan.

"Faltan muchos años y no sé si diosito me dará esa alegría de vivir hasta los 101, voy a estar muy viejita. Pero eso es lo que más quiero", reitera atenta al llamado de su profesor de canto, ya están por salir a dar el gran concierto.

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María y sus compañeros de taller de canto. En su repertorio cantaron boleros y canciones de otras épocas.

María y sus compañeros de taller de canto. En su repertorio cantaron boleros y canciones de otras épocas.

Esos motivos que empujan a vivir

Hace 20 años María perdió a su esposo y fue uno de los golpes más duros de su vida. "Éramos muy felices", dice y eso la lleva a recordar que tras la ausencia de su compañero cayó en una profunda depresión.

Por algún tiempo tuvo que irse a Santiago del Estero con uno de sus hijos porque "no quería levantarme de la cama", rememora, y al volver a Mendoza a su casa en Guaymallén todo floreció para ella. Hoy está acompañada de una señora que la cuida y que para ella es como una hija.

"Ahora cuando empecé con estas cosas de venir a cantar, bailar empecé a vivir y vivía en un departamento en el centro y le pedí a mis hijos que me dejaran volver a mi casa en el barrio Unimev, ellos tenían miedo de que volviera a tener una depresión. Me sacaron 4 o 5 años de encima gracias a que estoy otra vez en mi casa. Estoy en plena alegría y cerca de mis hijos", dice y sonríe con un brillo en los ojos.

"Faltan muchos años y no sé si diosito me dará esa alegría de vivir hasta los 101, voy a estar muy viejita. Pero eso es lo que más quiero". "Faltan muchos años y no sé si diosito me dará esa alegría de vivir hasta los 101, voy a estar muy viejita. Pero eso es lo que más quiero".

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María a sus maravillosos 93 es testimonio del envejecimiento activo, un nuevo paradigma en la tercera edad.

María a sus maravillosos 93 es testimonio del envejecimiento activo, un nuevo paradigma en la tercera edad.

Seguir en carrera

El director de Adultos Mayores, Lucas Luppo (37) reflexiona que mientras las personas mayores están disfrutando y mostrando un gran talento con la muestra anual de los talleres, "estamos haciendo prevención de la salud".

"Le estamos mostrando a la sociedad que los adultos mayores están más activos que nunca", remarca, mientras saluda a las familias y amigos que llegaron a la Nave Cultural para el cierre de las actividades.

"Ver la integración de los talentos y los valores humanos que quedaron impresos en estos talleres es lo que me deja satisfecho, de ver nuestro trabajo en ellos", sostiene Luppo.

Ellos comparten y transcurren el duelo de la pérdida de un familiar en los talleres, se acompañan y han agudizado todas las funciones cognitivas. Ellos comparten y transcurren el duelo de la pérdida de un familiar en los talleres, se acompañan y han agudizado todas las funciones cognitivas.

La dirección también se encarga de contactar a los adultos mayores con trabajos o con alumnos para brindar capacitaciones en oficios.

"Ellos transmiten oficios a otros adultos o a personas jóvenes, en diferentes materias que se han perfeccionado a lo largo de su vida, sean profesionales o no. Hay docentes jubiladas que leen cuentos a niños, lo importantes es seguir en carrera", afirma Luppo.

"Así como María tenemos muchos adultos mayores que salieron de una depresión, o de ansiedad o que sufrían por la falta de empatía de la familia. Ellos comparten y transcurren el duelo de la pérdida de un familiar en los talleres, se acompañan y han agudizado todas las funciones cognitivas. Muchas veces sin darse cuenta que memorizando la letra de una canción están haciendo que su salud y su vida se alargue", sintetiza Luppo tras el primer año de trabajo en la gestión de Adultos Mayores.

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