Hay silencio absoluto en el auditorio. Los espectadores están totalmente concentrados, metidos en la obra, y siguen los movimientos y los diálogos de los actores sin perder ni un detalle. Por una hora, los 30 que miran pierden la noción de su tiempo y de su espacio y se sumergen en la historia, se reflejan en ella. Por un instante, durante esa hora, San Felipe no es una cárcel.
Sergio Martínez y Pedro Contreras están metidos en sus personajes. Son padre e hijo. Aquel ha estado ausente mucho tiempo, éste se lo reprocha. Ponen en escena Algunos días sueltos de noviembre en un día frío de mayo.
Es un salón chico, pero cómodo. Una mesa y dos sillas son suficientes para la escenografía. Y las dos sillas son iguales a las 30 en donde están sentados los espectadores. La mayoría son jóvenes, entre 18 y 21 que están alojados en el módulo 6, separados del complejo que reúne a los mayores.
Podría suponerse que serían ruidosos, inquietos, pero no. La obra los ha absorbido por completo desde el inicio. Apenas las risas, con las mínimas grageas de comedia que tiene el drama y que sirven para descomprimir y regresar a él con más atención que antes. Antes y después de esas pastillitas, solo se escucha la voz de los actores y, cada tanto, algunos gritos que recorren los pasillos internos y que vienen de otros módulos.
Algunos días sueltos de noviembre está aquí, como parte de las obras que fueron seleccionadas para la edición 2019 del Plan de Teatro de Mendoza en Gira, del Instituto Nacional del Teatro (INT).
Las áreas culturales de los complejos penitenciarios de la provincia no tienen mucha posibilidad de este tipo de actividades. Entonces, el plan del INT, que cubre cachet de los elencos, permitió a las áreas de la Unidad de Adultos de San Felipe, la Alcaidía N 2 RAM de Godoy Cruz, la Unidad Penal 6 de Jóvenes Adultos de San Felipe, el Penal de Mujeres de El Borbollón, la Cárcel de Encausados de San Rafael, la Unidad Jóvenes Adultos del complejo Boulonge Sur Mer y la cárcel de Almafuerte, que solicitaran funciones.
“Ellos están privados de la libertad, pero no deben estar privados de la cultura, porque siguen siendo personas con derechos”, dijo Sergio Martínez, que además de ser uno de los protagonistas de la obra que se presenta en la Unidad 6, de San Felipe, es autor y director de “Algunos días…”.
Entre la educación y la cultura
Mauricio Martínez, jefe de Educación de San Felipe, cuenta que su área “es el nexo entre las escuelas que funcionan dentro de la institución y las personas privadas de la libertad. Nosotros garantizamos que puedan ejercer su derecho a estudiar. Las instituciones educativas acá adentro no tienen la posibilidad de ir, módulo por módulo, buscando a sus futuros estudiantes, esa tarea nos corresponde a nosotros como agentes del Estado”.
En San Felipe se dicta enseñanza primaria, secundaria, universitaria y también un plan de alfabetización, para permitirle acceso a los que no han recibido ningún tipo de educación.
Además de la educación formal, está el área de Cultura, que realiza una gran variedad de actividades y talleres recreativos.
Hay formados tres grupos de música. El más conocido es “Conducta Calle”, que ha tocado con Víctor Heredia y grupo por el que se interesó Ricardo Mollo, ex Sumo y actual Divididos.
La población de San Felipe ronda los 1.100 internos, de los cuales el 30% recibe allí educación formal.
Valeria Spinelli, del área de Cultura, cuenta que intentan combinar lo cultural y el trabajo, para dar alternativas de inclusión a los internos.
“Somos relativamente nuevos. Estamos trabajando desde noviembre, y hemos comenzado a generar varias acciones. La primera fue tratar de traer teatro pero, paralelamente, estamos trabajando con la UnCuyo para realizar una serie de talleres y actividades”.
Además contó que “estamos haciendo una revista, totalmente realizada por los internos, en donde ellos hacen las entrevistas, las crónicas y se hacen visibles”.
Desde los artistas
El actor Pedro Contreras, cuenta después de finalizar la presentación, que “es muy gratificante que llegue el mensaje que pretendemos dar. Para mí fue un desafío. Me intrigaba ver qué sucedía con el público. Entré como asustado, sin saber qué iba a pasar, si les iba a gustar la propuesta, máxime pensando que es una obra que no es una comedia. Y terminé más que contento, por todo lo que se generó en la sala, en un espacio no convencional. Todos terminamos con una emoción real, por sobre todo porque en la obra se habla de ausencias y de presencias. A mí me movilizó mucho. Estoy contento, muy satisfecho”.
Sergio Martínez dice que “estoy muy feliz. Nuestro teatro artesanal que no necesita de mucha producción ni condiciones logísticas. Se maneja a través de las emociones. Y logramos un contacto muy especial con los jóvenes de la Unidad 6. A veces es difícil lograr esa magia, esa necesidad de volver a todo, donde todo es mensaje y todo se construye. Una alegría que el INT apoye esto, para ellos que están privado de la libertad pero no de la cultura, porque siguen siendo personas con derechos, y es bueno que el INT fomente la inclusión”.
En San Rafael, con experiencia de años
El INT llevará a la cárcel de Encausados de San Rafael, la obra de Rubén González Mayo, con la actuación de Guillermo Troncoso y Dino Cortez, Esperando el lunes, como aporte para un festival que tiene historia.
Porque San Rafael tiene mucha experiencia en esto. Hay un taller de teatro, dependiente del CEBJA 3-123, que está plenamente activo desde hace 8 años. Además este año, en el Complejo Penitenciario IV, se realizará la segunda edición del Festival de teatro “Tras la Puerta”, organizado desde el Colectivo de Teatro Independiente de San Rafael, el centro educativo 3-123, la supervisión de Educación Básica Sección V, y el Complejo Penitenciario, en articulación con otras instituciones.
Allí artistas del medio teatral, se hacen parte ingresando a realizar funciones dentro del penal dónde, también las personas privadas de libertad, son parte del festival realizando su propia propuesta teatral.
La docente Jimena Iglesias cuenta que “vivenciamos múltiples experiencias, conquistando año tras año diferentes espacios y construyendo identidad”.
Relata que “hemos realizamos una fotonovela con un trabajo excepcional de fotoshop, donde los protagonistas podían verse en diferentes paisajes y realizando acciones que dentro de un penal resultan imposibles. También filmamos un cortometraje de estilo cine mudo antiguo; grabamos cuentos para niños en CD; formalizamos los festejos del Día del Niño y Día de la Madre con obras teatrales. Estos son los eventos de mayor magnitud y compromiso, en cuanto a calidad estética, además de entusiasmo”.
Jimena dice que “el taller de teatro, al trabajar desde lo cooperativo, lo grupal, la conciencia del otro, ha generado también con quiénes participan, un proyecto de mejoras en las instalaciones, como pintar murales, campañas de higiene con colocación de tachos de basura, carteles y otras acciones”.
El festival ha crecido y este año se realizarán siete funciones dentro del penal, por parte artistas del medio, más las funciones de las personas privadas de libertad, Además habrá funciones en espacios donde podrá asistir público en general, con mesas de expositores y habrá debates, referentes a la realidad y experiencias relacionadas al arte, el derecho y el contexto de encierro.
El festival se realizará este año el 26, 27 y 28 de junio y el 3, 4 y 5 de julio.
