El 5 de abril de 2020, comenzó como cualquier otro día de la cuarentena para Celeste Morales (42). Tenía que ir a trabajar, porque es licenciada en Obstetricia en una clínica privada. También tenía que cuidar de su único hijo biológico, que en ese momento tenía 5 años y llevar adelante su casa. Hasta ese momento, su historia transcurría con la previsibilidad de lo cotidiano que tanto tranquiliza.
Su hermana murió en una comisaría de San Luis y ella adoptó a sus hijos

Celeste Morales con sus hijo biológico y los hijos que su hermana, a quienes está criando como propios
Lo que ella no sabía, es que ese día su vida cambiaría para siempre. En la tarde, recibió un llamado de una amiga de su hermana Florencia Morales (39), que en ese momento residía en Santa Rosa de Conlara, en San Luis. le dijo que la habían detenido por violar el confinamiento impuesto por la pandemia. Intentó comunicarse con ella, y también con la comisaría adonde le decían que estaba declarando. Ella no solo estaba preocupada por su hermana, sino por sus sobrinos, que en ese momento tenían 12 y 8 años, pensando con quien estarían ellos mientras su madre se encontraba detenida. A las dos de la mañana, un policía le dijo que Florencia estaba muerta, que se había suicidado en una celda y que tenía que ir a reconocer el cuerpo a la morgue.
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De repente, su vida, la de su hermana, la de su propio hijo y la de sus sobrinos, pasaron como un flash en su cabeza. Pero inmediatamente, supo qué hacer.
Desde ese abril signado por la tragedia, Celeste pasó de tener un hijo a tener 3, y una vida que perdió totalmente la previsibilidad de lo cotidiano, y no fue tranquila nunca más.
Sin embargo, ella asegura que está conforme con el papel que le tocó llevar adelante en esta historia.
Actualmente Celeste vive con sus padres, quienes le ayudan a hacerse cargo de la situación, que no solo incluye la crianza de los niños, sino que muchas veces le implica viajar a San Luis y luchar para que lo que le pasó a su hermana no quede impune.
La maternidad elegida
Si de algo está segura Celeste, es que no le impusieron nunca la crianza de los niños de Florencia, que lo hizo con una certeza y con una decisión completamente personal.
Cuenta que todo ha sido muy difícil, porque además sus sobrinos no cuentan con una figura paterna que los contenga. Todo el trabajo fue de ella y de los abuelos de los niños. Tampoco cuentan con ninguna ayuda económica, salir adelante con esta nueva familia proviene de su propio esfuerzo y del de sus padres.
Según su relato, lo que más le ha costado es la contención emocional de los chicos.
El duelo compartido
Para Celeste, perder a su hermana fue perder a su confidente, a su compañera. "A veces no puedo creer que no voy a hablar más con ella. Muchas veces la gente me dice que le hable como si estuviera, pero no está, no está y nunca más va a estar".
Ese es su propio dolor, el que siente que muchas veces tuvo que negar, porque no quería llorar adelante de los chicos. Además, también se tenía que hacer cargo de contener emocionalmente a su propio hijo, que pasó de la exclusividad de su madre, a tener que compartirla.
El camino se volvió difícil, muy difícil para todos.
Cuenta que la situación cambió mucho para los niños después de la marcha de las piedras, la que se hizo para recordar a las personas fallecidas en situación de pandemia, casi todas víctimas del Covid-19.
El pedido de justicia
Otro de los objetivos de la realidad actual de Celeste, es que se haga justicia por su hermana. Por eso es la que se comunica con los abogados, con los peritos, con la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que se constituyó como querellante en la causa, y con los medios.
Tanto esfuerzo tuvo su recompensa: en septiembre, nuevos peritajes determinaron que su hermana no se suicidó sino que fue ahorcada con un cordón. Por la causa quedaron imputados todos los policías que estuvieron ese día en la comisaría de Santa Rosa de Conlara.
No es para nada asidua a la popularidad, pero no se detiene en la búsqueda de respuestas.
En ese pedido de justicia, muchas veces "olvida" que está triste y cuando lo recuerda, le cuesta más asumirlo.