Son dos perros con nombres muy parecidos, adorables, amistosos, tiernos y cariñosos. Ya partiendo de sus orígenes, son animales con muchas diferencias. El bulldog inglés se creó o ideó genéticamente en Inglaterra como perro de corrida de toros.
El bulldog francés también surgió en Inglaterra, en el siglo XIX. Era un animal accesorio pequeño que se popularizó en la campiña francesa para finalmente llegar a París. El bulldog se transformó en un perro de alta clase que reposaba en los cafés parisinos en compañía de sus dueños.
bulldog francés y bulldog inglés
Son razas pequeñas, simpáticas, de patas cortas y pelaje sedoso.
En la actualidad, ambos perros son animales de ciudad y hogar, que prefieren los ambientes cerrados, las calles urbanas y la compañía humana. Estos animales nacieron con diferentes fines y motivos, pero hoy en día casi no existen diferencias en cuanto a su domesticación y necesidades.
Otra diferencia muy notoria es su aspecto físico. El bulldog inglés es un perro bajo, robusto que pesa entre 20 kg y 23 kg. El bulldog francés es un perro más pequeño o bajo que suelen pesar entre 13 kg y 15 kg.
El Inglés tiene más cuerpo y algunos tejidos que caen por su rostro. El francés es un tipo de perro más estilizado.
Más allá de sus diferencias, son perros de hocico corto, orejas pequeñas, cabezas grandes y cuadradas, patas cortas, piel arrugada y pelaje brillante.
Animales con grandes diferencias: cómo es el comportamiento de casa perro
El bulldog inglés es muy alegre, leal y amigable. Es un perro terco que requiere de entrenamiento para aprender normas y comportamiento esperados. Por suerte, es un animal muy dócil que aprende muy rápido.
bulldog inglés
Ambas razas son igualmente compañeras y leales.
Por su parte, el bulldog francés es mucho más juguetón y despreocupado que el inglés. Juegan brusco y sin límites, por eso no es el perro ideal para niños muy pequeños. Sienten apego a un miembro de la familia, aunque disfruta mucho de los entornos sociales.