¡No lo sabía!

Si comiste sandía y guardaste sus semillas, tenés un tesoro en casa: para qué sirven ahora

La sandía es una de las frutas estrellas en el verano y si comiste una, dejame decirte que guardar sus semillas es tener un tesoro en tus manos

La sandía es una de las frutas más consumidas durante los meses de calor por su sabor dulce, su alto contenido de agua y su efecto refrescante. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que sus semillas, que suelen terminar en la basura, esconden un enorme potencial.

Cuando vamos a comprar frutas a la verdulería, no tenemos en cuenta que algunas cosas que desechamos pueden ser usadas nuevamente. A veces requiere práctica acordarse, pero es bueno saber que todo puede reutilizarse siempre y cuando sea útil y seguro.

En este sentido, cuando te antojes de alguna fruta de estación que sea ideal para el verano y tenga semillas, como la sandía, recuerda guardarlas para aprovechar sus beneficios.

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Cuando comas sandía, procura guardar sus semillas.

Cuando comas sandía, procura guardar sus semillas.

Lo cierto es que estas semillas concentran nutrientes y usos prácticos que van mucho más allá de la fruta en sí. Reutilizarlas no solo permite aprovechar mejor los alimentos, sino que también es una forma simple de reducir residuos y sumar hábitos más sustentables en la vida cotidiana.

Cómo transformar las semillas de sandía en un tesoro para reutilizar

Las semillas de sandía son una fuente natural de proteínas vegetales, fibra, magnesio, hierro y grasas saludables. Consumidas de forma adecuada, pueden incorporarse a la alimentación como complemento nutricional. En distintas culturas se utilizan tostadas como snack, molidas para enriquecer recetas o como ingrediente en infusiones.

Además de su valor alimenticio, también tienen un rol clave en la huerta y el jardín. Al ser semillas viables, pueden utilizarse para cultivar nuevas plantas de sandía, siempre que provengan de una fruta madura y sin procesos industriales. De esta manera, puede transformarse en el inicio de una nueva cosecha.

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Estas semillas son un gran tesoro en el mundo culinario y de la jardinería.

Estas semillas son un gran tesoro en el mundo culinario y de la jardinería.

Una de las formas más simples de reutilizarlas es secarlas. Para hacerlo, basta con lavarlas bien para quitar restos de pulpa y dejarlas secar al aire durante varios días. Una vez secas, se pueden almacenar en un frasco hermético.

Si el objetivo es el consumo, las semillas de sandía pueden tostarse en una sartén sin aceite o en el horno a temperatura baja. Tostadas, adquieren una textura crocante y un sabor suave, ideal para agregar a ensaladas, yogures o mezclas de frutos secos.

Para quienes disfrutan de la jardinería en cambio, las semillas secas son ideales para sembrar. Se recomienda plantarlas en primavera, en un suelo suelto y bien drenado, ubicándolas a pocos centímetros de profundidad. Con los cuidados adecuados, la planta crecerá vigorosa y producirá frutos durante el verano.

Así que la proxima vez que comas sandía, en lugar de descartarlas, dales una segunda vida permite aprovechar al máximo un alimento cotidiano y transformar un residuo en tesoro.

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