Su currículum dice que nació en 1968, que a los 20 años ganó la medalla de plata de CAYC. Su primera muestra individual la realizó en 1991, le siguieron el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza, el Museo Provincial Casa de Fader (Mendoza), y el Espacio Contemporáneo de Arte (Mendoza) en varias ocasiones. Su obra se encuentra en importantes colecciones y ha sido expuesta en diferentes galerías y museos.
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Se llama Sergio Roggerone, y es el artista plástico contemporáneo más representativo que tiene la provincia -reconocido mundialmente-, y pese a ser un trotamundo, en permanente actividad, quiere "dejar algo en Mendoza". Para ello está trabajando ad honorem en la restauración de la capilla del hospital infantil Humberto Notti. De su genio quedará el diseño arquitectónico, y de sus manos los frescos en la cúpula.
La tarea no es fácil, ya que no hay aportes oficiales para la restauración, y todo se hace a pulmón, y a voluntad de quienes quieran hacer donativos para poner en valor ese lugar, donde tantas madres mendocinas habrán elevado de rodillas más de una plegaria, pidiendo por sus hijos enfermos.
"Estoy haciendo algo a beneficio del Hospital Humberto Notti. Estoy pintando la capilla y juntando plata para poder comprar materiales, no de pintura, porque eso lo voy a poner yo, pero materiales de construcción, y -paso el chivo- para la comunidad y la gente que quiera donar", le contó Roggerone a Pablo Pérez Delgado en el programa El Ventilador, de Radio Nihuil.
A los mendocinos que quieran colaborar con esta noble causa, el artista plástico les recomendó que "se acerquen al Notti, ahí está sor Norma, que es la monja que recibe las donaciones –todos los días hasta las 18- para poder continuar con esa pequeña capilla que estaba abandonada y un poco arruinada, pero tiene una linda cúpula que voy a pintar toda, junto a un altar nuevo, para dejar algo en Mendoza. Es algo importante para la comunidad", dijo el pintor autodidacta.
Una pequeña gran obra
Si bien no tendrá la dimensión física de una Capilla Sixtina, la calidad artística de Roggerone harán del pequeño oratorio un lugar de referencia para nuestra cultura a futuro. Ya se trabaja en la parte edilicia, y aproximadamente -depende de los donativos- el artista estará instalando sus andamios para pintar la cúpula y paredes de la capillita.
"Hice el diseño de toda la capilla, he levantado todo, los pisos, y he hecho el altar de calicanto, una técnica que trajeron los jesuitas a Córdoba, que es una mezcla de piedra y ladrillo, y la aprendí en esa provincia. Sobre el altar va un retablo de madera con unas pinturas que voy a hacer", explicó el artista, quien fue estudiante de arquitectura en la Universidad Mendoza.
"También estoy haciendo lo que es arquitectura, la iluminación, unas molduras, vamos a cambiar la puerta, pero vamos a ir de a poco y a pulmón, con la gente que está donando dinero. Algunos médicos de ahí se han acercado y han donado plata, mientras otras personas han donado materiales. Algunos políticos, legisladores se han acercado y han donado yeso, piedras, ladrillos, cosas que necesitamos ahora", explicó Sergio.
Respecto a los datos físicos del lugar donde el genio está trabajando, dijo: "La capilla es pequeña, tiene una cúpula circular de seis metros de diámetro, y muy alta -4,5 metros- y el altar ya está terminado, y la Toyi Valdemoros, una arquitecta amiga, está haciendo la dirección de obra, y apenas terminemos esa parte de arquitectura, ya me meto yo con la parte pictórica, que será más o menos para mediados de este año, dependiendo de las donaciones", aclaró.
