El otoño 2026 en Argentina estará atravesado por condiciones mayormente estables, con señales de menor disponibilidad de lluvias en Cuyo y una tendencia a temperaturas levemente superiores a lo habitual, según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Si bien, hace hace algunos días se registró una nevada temprana en la cordillera mendocina, un evento que, aunque débil, aporta expectativas en un contexto de déficit hídrico, los especialistas llamaron a interpretarlo con cautela.
Se registraron las primeras nevadas de otoño pero pronostican que será más cálido y seco
Las recientes nevadas en la cordillera de Mendoza fueron bienvenidas por los meteorológos, aunque no determinan una buena temporada para el invierno

Se registran días muy calurosos en pleno otoño.
Foto: Martín Pravata /Diario UNOPara el trimestre marzo-abril-mayo, el SMN indica que en Mendoza, San Juan y San Luis hay mayor probabilidad de precipitaciones normales o inferiores a lo normal, lo que refuerza la posibilidad de un otoño con períodos secos más prolongados. En contraste, el noroeste argentino y el sur de la Patagonia podrían experimentar lluvias por encima del promedio, mientras que el centro-este del país se mantendría dentro de parámetros habituales.
En cuanto a las temperaturas, el organismo proyecta para la región de Cuyo valores normales o superiores a lo normal, lo que se traduce en un otoño con mayor presencia de jornadas templadas o cálidas.
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La primera nevada del otoño
En este escenario, la nevada registrada hace unos días en alta montaña aparece como un dato alentador, aunque insuficiente para anticipar la dinámica del invierno. Según especialistas en meteorología, las nevadas tempranas no necesariamente se correlacionan con temporadas níveas abundantes.
De hecho, antecedentes recientes refuerzan esta cautela: los inviernos de 2021 y 2025 también comenzaron con eventos tempranos de nieve, pero luego evolucionaron hacia temporadas con escasa acumulación.
El meteorólogo Maximiliano Viale advirtió que, si bien estos episodios son “bienvenidos”, no deben interpretarse como un indicador de lo que vendrá. En sus análisis, también señala que en los últimos años han predominado temporadas con menor nieve en la cordillera, en parte asociadas a la variabilidad climática y al cambio climático.
En esa línea, remarca que, en los últimos 16 años, solo algunas temporadas —como 2015, 2016, 2023 y 2024— lograron niveles normales o levemente superiores de nieve, en general vinculadas a la influencia del fenómeno El Niño.
Justamente, los últimos pronósticos climáticos sugieren la posible formación de un evento de El Niño hacia fines del invierno, aunque con incertidumbre. De concretarse, podría favorecer nevadas más importantes, incluso de manera tardía.
Por ahora, el SMN insiste en que los pronósticos estacionales reflejan tendencias promedio y no eventos puntuales, por lo que recomienda seguir de cerca los informes diarios y semanales para monitorear fenómenos de corto plazo.
Así, el otoño mendocino se perfila como templado y con tendencia seca, con una primera señal de nieve en cordillera que suma expectativa, pero sin garantías sobre la temporada invernal que vendrá.